Caleb Turner — Contemplad y obedeced

“Las palabras de Jonadab hijo de Recab, que mandó a sus hijos que no bebiesen vino, fueron cumplidas; porque obedecieron el mandamiento de su padre. Yo os he hablado a vosotros desde temprano y sin cesar, y no me habéis oído”.

Jeremías 35:14


La semana pasada conocimos la historia del misionero Benjamín Turner, quien ha servido fielmente al Señor en Canadá durante más de dos décadas. También vimos cómo, aun en medio de una prolongada batalla contra el cáncer, su vida continúa siendo un testimonio de fidelidad, gozo y confianza en Dios. Hoy queremos contemplar la vida de su hijo Caleb y recordar que una de las mayores influencias que podemos dejar a la siguiente generación es nuestro propio ejemplo de obediencia.


Caleb Turner es hijo del misionero Benjamín Turner. A los cuatro años reconoció su condición de pecador y aceptó a Cristo como su Salvador personal. En 2005, durante una conferencia de misiones en Durham, entregó su vida para ser misionero dondequiera que Dios lo llamara. A los 17 años realizó un viaje misionero de dos semanas a Uganda, donde Dios comenzó a obrar profundamente en su corazón. Más adelante regresó por un mes para enseñar y predicar, y allí confirmó el llamado de Dios a servir permanentemente en ese país.


En la Universidad Bíblica Golden State conoció a Abbey, con quien se casó en 2017. Después de graduarse y completar su preparación lingüística, la familia llegó a Uganda en noviembre de 2021. Allí trabajaron junto a misioneros veteranos, aprendieron la cultura y el idioma y desarrollaron un ministerio musical, traduciendo himnos doctrinalmente sanos al idioma local.


Después de regresar temporalmente a Norteamérica, la familia volvió a Uganda en julio de 2025. En octubre se mudaron a Fort Portal y, el 22 de marzo de 2026, iniciaron la Iglesia Bautista Esperanza, la primera iglesia bautista independiente y fundamental en esa ciudad.


Sus metas incluyen plantar más iglesias, establecer una escuela cristiana, un instituto bíblico y un estudio de grabación de música piadosa. Pero detrás de todos estos planes hay algo mucho más importante: un hombre que decidió obedecer el llamado de Dios.


Jeremías 35 nos recuerda que Dios se agrada cuando Su pueblo escucha y obedece. No basta con contemplar lo que Dios ha hecho. No basta con admirar la fidelidad de otros. Debemos preguntarnos: ¿qué estoy haciendo con aquello que Dios me ha mostrado?


La vida de Caleb también nos recuerda que la obediencia a Dios puede comenzar mucho antes de que entendamos todos los detalles del camino. A los 17 años probablemente no conocía todo lo que Dios haría en Uganda. Pero dio el siguiente paso. Aprendió, se preparó, sirvió, regresó y finalmente comenzó una iglesia.


Quizá Dios no le está llamando a Uganda. Quizá su llamado es ser fiel donde Él ya le ha puesto. Pero todos tenemos algo que obedecer.


Contemple hoy su propia vida. ¿Hay algo que Dios ya le ha mostrado y que usted todavía está postergando? No espere conocer todo el camino para dar el siguiente paso. La obediencia no consiste en saberlo todo; consiste en confiar en Aquel que sí lo sabe todo.


La historia de Benjamín Turner nos mostró una generación que permaneció fiel aun en medio del sufrimiento. La historia de Caleb nos muestra otra generación que tomó ese ejemplo y siguió adelante en obediencia. Que nuestra meta no sea simplemente dejar una buena reputación a la siguiente generación, sino dejarles un ejemplo de una vida que contempló a Dios, creyó Su Palabra y decidió obedecerle.


Leer: Jeremías 35-37; Salmos 106-110; Proverbios 22

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