Buscando problemas
“La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no la oiremos de ti; sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno”.
Jeremías 44:16-17
El pueblo de Israel ya se encontraba exiliado en Egipto como consecuencia directa de su pecado abierto y deliberado. Aun así, cuando Jeremías les trajo la palabra de Jehová, su respuesta fue asombrosa. En lugar de arrepentirse, rechazaron la advertencia y se aferraron con firmeza a la misma idolatría que los había llevado a la ruina. Ellos insistieron en continuar ofreciendo incienso a la reina del cielo porque, según su percepción, esa práctica les había dado abundancia y alegría en el pasado. No reconocieron que estaban creando sus propios problemas. A veces el efecto negativo del pecado no se manifiesta de inmediato, y las personas se engañan pensando que su camino funciona mientras las consecuencias se acumulan en silencio hasta destruir su vida.
Nunca ha existido una vida mejor que la de servir a Dios a Su manera. Jeremías experimentó dificultades severas aun siendo obediente, pero la raíz de todos los problemas, tanto los suyos como los del pueblo, siempre fue el pecado. En el caso de Jeremías, muchas veces fue el pecado de otros el que le trajo sufrimiento. Nadie en su sano juicio desea realmente que Dios lo castigue por hacer lo malo, y sin embargo tantas veces no estamos dispuestos a simplemente hacer lo correcto. Preferimos complicarlo todo, buscando justificaciones y caminos alternativos que solo aumentan el daño.
No existe ninguna explicación razonable para pelear contra Dios en un intento de conseguir lo que creemos que queremos. Es mucho más sencillo hacer lo que Él manda y disfrutar a su tiempo las bendiciones que acompañan la obediencia. Él desea lo mejor para nosotros y conoce perfectamente lo que es mejor. Cuando servimos fielmente, experimentamos los beneficios reales de caminar en Sus caminos, beneficios que ningún ídolo ni plan propio puede ofrecer.
¿Hay algún área en su vida en la que usted está luchando contra lo que Dios quiere porque piensa que tiene una idea mejor? No resista a Dios. Haga las cosas a Su manera y disfrute los beneficios que vienen con la obediencia continua a un Dios justo.
Leer: Jeremías 42-45; Salmos 116-120; Proverbios 24
¿Qué pidió Johanán y los con él a Jeremías, y cómo respondieron a la respuesta de Dios?
