Un pastor que piensa en su rebaño

“Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación… para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor”.

Números 27:16-17


En este pasaje, Dios le comunica a Moisés que su tiempo como líder ha terminado. No vemos en Moisés enojo ni temor por perder su lugar. Tampoco vemos un deseo de aferrarse al liderazgo. Lo que sí vemos es un corazón pastoral. Su mayor preocupación no es su futuro, sino el futuro del pueblo. Por eso ruega a Dios que establezca claramente quién debe tomar su lugar, para que Israel no quede “como ovejas sin pastor”.


Un buen líder espiritual no piensa primero en su posición, sino en la protección del rebaño. Moisés entiende que la obra de Dios no depende de él, sino del orden que Dios establece. Él está dispuesto a hacerse a un lado, pero no está dispuesto a dejar al pueblo sin dirección. Eso revela madurez espiritual.


Dios responde señalando a Josué como el hombre indicado y da una razón clara: es “varón en el cual hay espíritu”. Josué no fue escogido por popularidad ni por cercanía familiar, sino porque su vida ya demostraba carácter, obediencia y comunión con Dios. Antes de ser nombrado públicamente, Josué ya había probado su fidelidad. Fue ayudante de Moisés, fue fiel cuando otros dudaron y confió en Dios cuando la mayoría temió.


Además, Dios estableció el proceso delante de Moisés y de los sacerdotes, para que todos entendieran quién estaría al frente. No hubo confusión ni división, porque el liderazgo fue claro, público y conforme a principios bíblicos.


Esto sigue ocurriendo hoy en iglesias locales fieles. En una iglesia bautista independiente, un pastor que sirvió por muchos años comenzó a preparar a un joven fiel de la congregación. Le enseñó doctrina, lo llevó a visitas, lo incluyó en el ministerio y lo formó espiritualmente. Cuando llegó el momento de retirarse, la iglesia ya reconocía el testimonio de ese hombre. El pastor lo presentó delante de la congregación, se oró por él y fue establecido como nuevo pastor. No fue una decisión política, sino espiritual. El pueblo entendió que Dios había estado obrando desde antes.


Este pasaje no es solo para líderes; también es para cada miembro de la iglesia local. Dios cuida a Su pueblo por medio de orden espiritual. Usted está llamado a orar por sus pastores, a respetar el proceso que Dios establece y a apoyar a los que están siendo preparados. Cuando Dios levanta a un pastor, lo hace para cuidar a Su rebaño, y cuando levanta al siguiente, lo hace para continuar Su obra, no para dividirla.


Sirva fielmente donde Dios lo ha puesto hoy. Ore por los que lideran y por los que están siendo formados. Así, la iglesia no quedará “como ovejas sin pastor”, sino como un rebaño cuidado por la mano de Dios.


Leer: Números 26-27; Salmo 68; Proverbios 22

Según el censo de Números 26, ¿qué tribu fue la única que no aumentó su número desde el primer censo en Números 1, sino que disminuyó, y cuántos hombres de guerra perdió?