Tuvo otro espíritu

En medio del clamor de una multitud asustada, dos hombres levantaron la voz con calma y convicción. Mientras casi todos veían solo gigantes y ciudades inexpugnables, ellos vieron la fidelidad de Dios. Esos hombres fueron Caleb y Josué, y por su decisión de seguir al Señor plenamente, aun cuando la mayoría se rebelaba, Dios declaró acerca de Caleb: “hubo en él otro espíritu”.


“Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de Mí, Yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión”.

Números 14:24


Caleb y Josué no ignoraron los peligros; vieron los mismos muros altos y guerreros formidables que los otros diez espías. Pero su mirada estaba fija en algo mayor: la promesa inquebrantable de Dios. No se dejaron llevar por el miedo colectivo ni por la presión de la mayoría. Tuvieron la valentía de tomar posición por lo correcto, aunque eso significara quedarse solos en medio de un pueblo que quería apedrearlos.


En los años oscuros de la Segunda Guerra Mundial, en los Países Bajos ocupados por los nazis, vivió una mujer común que también tuvo “otro espíritu”. Corrie ten Boom era una relojera soltera que vivía con su familia en Haarlem. Su hogar era un lugar de fe sencilla y amor por los demás. Cuando los nazis comenzaron a perseguir a los judíos, la familia ten Boom decidió esconderlos en secreto, arriesgándolo todo.


Corrie y su familia construyeron un escondite secreto en su casa y ayudaron a salvar a cientos de judíos de la deportación y la muerte. Sabían que la mayoría de la sociedad holandesa colaboraba o callaba por miedo. Muchos vecinos, amigos e incluso iglesias guardaban silencio o justificaban la persecución. Pero Corrie no. Ella y su familia eligieron obedecer a Dios antes que a los hombres, aunque eso significara ir contra la corriente dominante.


En 1944 fueron traicionados y arrestados. Corrie y su hermana Betsie fueron enviadas al campo de concentración de Ravensbrück, un lugar de horror indescriptible. Betsie murió allí, pero Corrie sobrevivió milagrosamente. Después de la guerra, en lugar de guardar rencor, Corrie viajó por el mundo contando su historia y enseñando el perdón. En una ocasión, incluso perdonó cara a cara a un ex guardia nazi que la había maltratado, demostrando que su “otro espíritu” era el de Cristo: fe valiente, obediencia radical y amor inquebrantable.


Corrie estuvo en minoría durante la guerra y después, pero Dios la usó poderosamente. Su testimonio ha inspirado a millones a elegir lo correcto aun cuando el mundo opte por lo contrario.


¿Y usted? ¿Está dispuesto a tener ese mismo espíritu hoy? En nuestros días, la presión de la mayoría puede ser sutil pero fuerte: conformarse con valores que contradicen la Palabra de Dios, callar ante la injusticia para “no ofender”, o seguir modas morales porque “todos lo hacen”. Pero Dios busca personas intencionales que decidan seguirle plenamente, aunque queden solas.


Ser intencional significa:

En el trabajo: rechazar la deshonestidad o el chisme, aunque sea la norma.

En la sociedad: defender la verdad bíblica con gracia y firmeza, sin miedo al rechazo.

En lo cotidiano: elegir la pureza, el perdón, la generosidad y la obediencia, porque Dios lo valora, no porque sea popular.


Caleb y Josué entraron en la tierra prometida porque siguieron al Señor con todo su corazón. Corrie ten Boom salió del horror con un mensaje de esperanza que aún resuena. Dios honra a quienes le siguen sin reservas. Hoy pregúntese: ¿Tengo yo “otro espíritu”? ¿Estoy dispuesto a hacer lo correcto, aunque la mayoría opine diferente?


Video de hoy: https://youtu.be/EfB5eKf2d1k


Leer: Números 14-15; Salmo 61; Proverbios 17

Después del pecado de incredulidad en Cades-barnea (Números 14), Dios decreta que esa generación no entrará en la tierra prometida. Según Números 14:29–34, ¿qué dos grupos específicos sí serían preservados para entrar en la tierra, y qué relación exacta tiene ese número de años con el tiempo que los espías exploraron Canaán?