Considerar la vida de los Arias
“Hay camino que al hombre le parece derecho;
pero su fin es camino de muerte”.
Proverbios 14:12
La vida cristiana no se trata solo de elegir un camino que parezca correcto, sino de aprender a seguir el camino que Dios señala. La historia del hermano Elio Arias es un ejemplo claro de lo que sucede cuando una persona decide caminar no según su propio parecer, sino conforme a la voluntad del Señor.
El hermano Elio conoció al Señor como su Salvador personal siendo aún joven. Desde entonces, mostró un deseo sincero de crecer espiritualmente y de obedecer el llamado de Dios para servirle a tiempo completo. Él no conocía lo que el Señor tenía preparado para su futuro, pero aprendió una verdad fundamental: no es necesario ver todo el trayecto cuando se confía en Quien dirige los pasos.
Con el paso del tiempo, Dios lo llevó a servir como pastor de la Iglesia Bíblica Bautista de Cojutepeque, en El Salvador, en un contexto sumamente difícil. La guerra civil obligó al misionero que pastoreaba la iglesia a salir del país, y de manera repentina, siendo aún jóvenes, el hermano Elio y su esposa Mena asumieron la responsabilidad espiritual de la congregación. No fue una decisión cómoda ni fácil, pero sí fue una decisión obediente.
Dios los sostuvo con Su gracia abundante. Juntos crecieron en la fe, aprendieron a depender del Señor y guiaron a la iglesia con amor, constancia y oración. Durante años no solo fueron pastores, sino también amigos espirituales para su pueblo: estuvieron presentes en las pruebas, en los momentos de gozo y en las horas de necesidad. La amistad cristiana se fue formando a través del servicio fiel y del caminar juntos con Dios.
Han pasado más de cincuenta años desde que comenzaron su ministerio. Durante más de cuarenta y cinco años pastorearon fielmente la misma iglesia, y cuando muchos pensarían en descansar, Dios los llamó nuevamente a dar un paso de fe: comenzar una nueva obra en el Llano de la Hacienda. Empezar desde cero fue una evidencia clara de que su amistad con Dios seguía siendo más importante que su comodidad personal.
La vida del hermano Elio y de la hermana Mena nos enseña que la fidelidad no es un acto aislado, sino una caminata diaria. Han aprendido a mantener un corazón agradecido en medio de las pruebas, a perseverar cuando el cansancio aparece y a confiar cuando el futuro no es claro. Su testimonio nos recuerda que la verdadera amistad con Dios se demuestra con obediencia constante.
En este Día de la Amistad, su historia invita a reflexionar: Dios no solo nos llama a servirle, sino a caminar con Él como con un Amigo fiel. Y cuando usted camina así con Dios, aprende también a ser un amigo fiel para otros.
Usted cree en el mismo Dios que ha sido fiel con los Arias. Él sigue guiando, sigue sosteniendo y sigue llamando. Que su ejemplo le anime a desarrollar una fe firme, a estar dispuesto a ir donde Dios le envíe y a no limitar lo que Él puede hacer con su vida. La voluntad de Dios siempre será el lugar más seguro y más bendecido para estar.
Leer: Números 7; Salmo 58; Proverbios 14
¿Qué fue lo más notable de las ofrendas de los doce príncipes en Números 7?
