Las trompetas

“Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos".

Números 10:2


En Números 10, Dios ordena a Moisés que se fabriquen dos trompetas de plata. No fue un detalle decorativo ni una simple tradición ceremonial. Estas trompetas tenían un propósito claro y práctico: dirigir al pueblo de Dios. Cuando sonaban, no era ruido sin sentido; era la voz organizada de Dios llamando a Su pueblo a moverse, reunirse, prepararse o combatir. En un campamento con cientos de miles de personas, no podía haber confusión. Dios estableció un sistema preciso porque Su pueblo necesitaba orden para caminar correctamente.


El “por qué” de las trompetas nos enseña algo profundo: Dios no guía a Su pueblo por impulsos, ni por emociones cambiantes, sino por instrucciones claras. El “cómo” también es significativo: no cualquier sonido tenía el mismo significado. Un toque reunía a los líderes; otro convocaba a toda la congregación; un toque distinto señalaba marcha; otro advertía guerra. Cada sonido tenía un mensaje definido. No había lugar para interpretaciones personales. El pueblo no decidía qué hacer según lo que sentía, sino según lo que escuchaba de parte de Dios.


Este sistema revela un principio eterno: la dirección de Dios es clara cuando Su pueblo aprende a distinguir Su voz. El problema nunca ha sido que Dios no hable, sino que muchas veces no queremos atender al sonido correcto. Proverbios 14:12 nos recuerda que hay caminos que parecen derechos, pero terminan mal. Israel pudo haberse movido cuando quiso, pero Dios les dio trompetas para que aprendieran a moverse cuando Él lo indicara.


Hoy, usted no depende de trompetas de plata para saber qué hacer. Dios sigue dirigiendo a Su pueblo por medio de Su Palabra. Allí están las instrucciones para vivir, decidir, amar, perdonar, esperar y avanzar. Cuando usted abre la Biblia, escucha el sonido correcto. Cuando la ignora, comienza a guiarse por su propio juicio. Y allí es donde el camino “parece” correcto, pero no lo es.


En el Nuevo Testamento, la trompeta adquiere un significado aún más glorioso. En el Antiguo Testamento, la trompeta llamaba a un campamento terrenal a moverse por el desierto. En el Nuevo Testamento, la trompeta anuncia una llamada eterna. Ya no será para marchar hacia otro campamento, sino para encontrarse con el Señor. Aquella trompeta organizaba un pueblo temporal; esta trompeta reunirá a un pueblo eterno.


Así, Números 10 no es solo historia: es una invitación. Dios sigue hablando. Dios sigue dirigiendo. La pregunta no es si hay sonido… sino si usted está escuchando el correcto. Porque cuando Dios dirige, siempre conduce a vida, orden y esperanza.


Leer: Números 8-10; Salmo 59; Proverbios 15

¿Qué debían hacer los hijos de Israel cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo?