Contemplar el fruto

“Para que sea conocido en la tierra tu camino,

en todas las naciones tu salvación.

Te alaben los pueblos, oh Dios;

todos los pueblos te alaben”.

Salmos 67:2-3


Hermano Jonathan Castro nació en Cojutepeque el 2 de enero de 1984. Desde temprana edad asistió a la Iglesia Bíblica Bautista de Cojutepeque, pues creció en un hogar cristiano donde la Palabra de Dios fue sembrada con fidelidad. Desde joven aprendió que la vida cristiana no es solo recibir bendición, sino también ser instrumento para bendecir a otros.


Cuando tenía 17 años, Dios lo llamó al servicio de tiempo completo. En el año 2005 se graduó en Teología Pastoral en el Instituto Bautista Independiente de Santa Ana. A partir de ese momento sirvió como evangelista hasta el año 2017, llevando el mensaje del Evangelio a diferentes lugares y aprendiendo a depender de Dios en cada etapa del ministerio.


En el año 2016, Dios puso en el corazón del hermano Jonathan el deseo de ir como misionero a Nicaragua para ayudar a las familias a tener un encuentro personal con Cristo. Él compartió esa carga con su esposa Dámaris y con sus hijos. Siguiendo el consejo pastoral, tomaron un tiempo de oración buscando la voluntad de Dios. Para el año 2017, Dios confirmó Su dirección en sus corazones y comenzaron a prepararse para salir al campo misionero.


Así, el 13 de febrero del 2018, obedeciendo el mandato de la Gran Comisión, la familia Castro partió desde El Salvador rumbo a Jinotega, Nicaragua. Su visión era mostrar el amor de Jesús a cuantos fuera posible y enseñar los principios bíblicos contenidos en la Palabra de Dios.


El 25 de marzo del 2018 se dio apertura a la Iglesia Bautista El Faro Jinotega. Fue un servicio especial en el que asistieron 116 personas. Dios fue glorificado a través de los Castro y del trabajo que comenzó ese día. A ese primer culto llegaron personas que continúan siendo fieles hasta hoy y han crecido en el conocimiento de la Palabra. Muchas vidas han sido transformadas por el poder del Evangelio.


La visión del Pastor Castro es preparar a las nuevas generaciones para amar a Dios y llevar el mensaje de salvación, no solo en Jinotega, sino también a otras partes de Nicaragua y del mundo. Actualmente hay un grupo de hermanos que están siendo entrenados, con la esperanza de que Dios los use como siervos fieles en diferentes lugares.


Aquí es donde usted debe detenerse a contemplar: nada de esto comenzó en Nicaragua. Todo comenzó con una persona en una familia —su tío, Luis Castro— que decidió seguir a Cristo. Una generación después, Dios sigue usando a esta familia para alcanzar a otros. La obra no es aislada; es una cadena de obediencia.


Y esta historia también es suya. El fruto que hoy se ve en Jinotega no es solo el fruto del Pastor Castro y su familia; es también fruto de una iglesia que ora, que da, que envía y que camina junto a ellos. En el plan de Dios, el que va y el que sostiene participan del mismo fruto espiritual.


Cuando usted apoya la obra misionera, usted está sembrando en vidas que quizá nunca conocerá en esta tierra, pero que un día verá en la eternidad. Como dice el salmista, Dios bendice a Su pueblo para que Su salvación sea conocida entre las naciones.


Tal vez Dios no le ha llamado a cruzar una frontera, pero sí le ha llamado a ser parte del avance del Evangelio. La pregunta no es solo qué ha hecho Dios con los Castro, sino qué desea hacer Dios con usted.


Todo comenzó con una persona dispuesta. Y Dios sigue escribiendo la historia.


Leer: Números 23-25; Salmos 66-67; Proverbios 21

¿Qué título usó Balaam para describirse a sí mismo cuando habló de cómo recibía el mensaje de Dios?