La jornada también cuenta
“Y Moisés escribió sus salidas conforme a sus jornadas por mandato de Jehová”.
Números 33:2
Números 33 es un capítulo que fácilmente pasamos por alto. Es una lista larga de lugares, etapas y movimientos del pueblo de Israel. Pero hay algo profundamente significativo en el versículo 2: Dios mandó que se escribiera el proceso. No solo el destino. No solo la entrada a la tierra prometida. También el desierto.
Y aquí debemos ser honestos. Muchos de esos años en el desierto no eran el plan ideal original. El pueblo pudo haber entrado antes a la tierra prometida. Su incredulidad y rebelión en Números 13 y 14 trajeron disciplina. Hubo consecuencias reales. El retraso fue resultado de desobediencia. Pero aunque el desierto fue disciplina, no estuvo fuera del control de Dios.
Dios no los abandonó en esos años. Él los guió con la nube y el fuego. Les dio maná cada mañana. Sacó agua de la roca. Sus vestidos no se envejecieron. Y ahora, en Números 33, manda escribir cada jornada. Eso es gracia.
Deuteronomio 8:2 lo explica con claridad: “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón”.
El desierto tuvo propósito. Sí, fue consecuencia. Sí, fue disciplina. Pero también fue entrenamiento. Fue revelación del corazón. Fue dependencia diaria. Fue misericordia sostenida.
A veces usted puede encontrarse en una temporada que no se parece a la tierra prometida. Tal vez está allí por decisiones pasadas. Tal vez es una etapa de corrección. Tal vez es un tiempo de prueba. O tal vez simplemente es formación silenciosa. Pero algo es seguro: si usted pertenece al Señor, esa temporada no está fuera de Su dirección.
Algunas estaciones son disciplina.
Otras son entrenamiento.
Algunas son consecuencia.
Otras son pura misericordia.
Pero en todas ellas, Dios camina con usted. Y no solo camina. Él quiere que usted recuerde. Que usted registre. Que usted vea Su fidelidad incluso en los años difíciles.
Es fácil escribir los momentos de victoria. Es fácil dar testimonio cuando todo florece. Pero ¿qué hay de los días de maná sencillo? ¿Qué hay de los años de espera? ¿Qué hay de los tiempos en que Dios está trabajando más en su corazón que en sus circunstancias? Dios mandó escribir el proceso.
Tal vez hoy el Señor le invita a mirar su propia historia con otros ojos. No para negar la disciplina. No para justificar errores. Sino para reconocer que, aun allí, Él fue fiel. Aun allí sostuvo. Aun allí enseñó. Aun allí mostró misericordia. El desierto no fue desperdicio. Fue formación.
Y si usted está en una temporada que no entiende completamente, recuerde esto: Dios no solo registra la llegada; Él también registra la jornada. Y en cada etapa, Él sigue siendo el mismo Dios bueno, santo y fiel.
Video de hoy: https://youtu.be/ytwQdrNqkxk
Leer: Números 33-34; Salmo 72; Proverbios 25
¿Cuál es la única jornada donde se menciona explícitamente la edad de Aarón al morir?
