Lo he dicho y lo haré
“Y sabrán todos los árboles del campo que yo Jehová abatí el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco. Yo Jehová lo he dicho, y lo haré”.
Ezequiel 17:24
Al mirar nuestras circunstancias muchas veces nos desanimamos y pensamos que no podemos cambiarlas. Vemos puertas cerradas, situaciones que no comprendemos o cosas que parecen haber perdido toda posibilidad de volver a florecer. Sin embargo, Ezequiel 17:24 nos recuerda que nuestra esperanza no está en lo que vemos, sino en quién es Dios.
Dios se presenta diciendo: “Yo Jehová”. Él es el Dios soberano, Todopoderoso y dueño de todas las cosas. Él puede abatir al árbol sublime y levantar al árbol bajo; puede hacer secar el árbol verde y hacer reverdecer el árbol seco. Lo que para nosotros parece imposible, para Dios no representa un obstáculo.
Por eso, no debemos interpretar el poder de Dios a partir de nuestras circunstancias. Que algo parezca detenido no significa que Dios haya dejado de obrar. Que una situación parezca seca no significa que Dios haya dejado de obrar ni que Su poder tenga límites. Y que hoy estemos en un lugar bajo no significa que Dios haya perdido el control de nuestra historia.
Pero hay algo todavía más importante en este versículo: “Yo Jehová lo he dicho, y lo haré”. Dios no solamente tiene poder para hacer lo que ha determinado; también tiene la fidelidad para cumplirlo. Cuando Dios establece algo, ninguna circunstancia puede impedir que Sus propósitos se cumplan.
Esto nos enseña a descansar en Dios aun cuando no entendamos el proceso. Nuestra responsabilidad no es controlar el resultado ni tratar de descubrir cómo Dios lo hará. Nuestra responsabilidad es confiar en Él, permanecer fieles y recordar que Dios sigue siendo Dios aun cuando todavía no podamos ver lo que está haciendo.
Tal vez hoy esté atravesando una temporada en la que algo parece seco. No permita que lo que sus ojos ven sea más fuerte que lo que sabe acerca de Dios. Él sigue teniendo el control. Él sigue siendo Soberano. Él sigue obrando conforme a Sus propósitos. Y cuando Él determina hacer algo, tiene todo el poder para llevarlo a cabo.
Por eso, hoy podemos decir: “Señor, no sé cómo lo harás, ni cuándo lo harás, pero confío en quién eres. Si Tú lo has determinado, Tú lo cumplirás. Mi esperanza no está en mis circunstancias, sino en Ti”.
Leer: Ezequiel 16-17, Proverbios 3 y escribir Salmos 119:9-12 por mano
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