No esperar a perder las bendiciones
“Jerusalén, cuando cayó su pueblo en mano del enemigo y no hubo quien la ayudase, Se acordó de los días de su aflicción, y de sus rebeliones, Y de todas las cosas agradables que tuvo desde los tiempos antiguos. La miraron los enemigos, y se burlaron de su caída.”
Lamentaciones 1:7
Hay momentos en los que solamente cuando atravesamos una pérdida comenzamos a valorar lo que antes teníamos. Jerusalén, en medio de su aflicción, recordó las cosas agradables que había disfrutado, pero también recordó sus rebeliones. El dolor la llevó a mirar hacia atrás y reconocer lo que había recibido y también aquello que había hecho mal.
Este pasaje nos invita a detenernos y hacer lo mismo. No esperemos perder las bendiciones de Dios para comenzar a valorarlas. Muchas veces disfrutamos de la familia, la provisión, la paz, las oportunidades y tantas muestras de amor de Dios sin detenernos a agradecerle. Lo que hoy parece cotidiano puede ser algo por lo que mañana estaremos dando gracias.
Lamentaciones 1:7 nos enseña a reconocer las bendiciones de Dios mientras las tenemos, a examinar nuestro corazón antes de que la disciplina sea necesaria, a reconocer nuestras rebeliones sin justificarlas, a recordar que nuestras decisiones tienen consecuencias y a colocar nuestra confianza en Dios, no en las circunstancias temporales.
Y hay una reflexión especialmente importante que podemos llevar al corazón: No esperemos perder algo para darnos cuenta de cuánto Dios nos había dado, ni esperemos caer para reconocer cuánto necesitábamos permanecer cerca de Él.
También debemos permitir que Dios examine nuestro corazón. Si hay algo que hemos hecho mal, no debemos esconderlo ni justificarlo. Reconocer nuestras faltas delante de Dios no es señal de derrota; es el primer paso hacia el arrepentimiento y la restauración.
Hoy, mientras todavía tenemos la oportunidad, agradezcamos a Dios por lo que nos ha dado y pidámosle que nos muestre aquello que debemos cambiar. Valoremos Sus bendiciones, aprendamos de nuestros errores y permanezcamos cerca de Él.
La pregunta que este pasaje puede dejarnos: “¿Hay algo que estoy dando por sentado, alguna bendición que he dejado de agradecer o algún área de mi vida que Dios me está llamando a corregir antes de que las consecuencias me obliguen a hacerlo?”
Video de hoy: https://youtu.be/81OKhbStRpw
Leer: Lamentaciones 1-2, Salmos 136-140 y Proverbios 28
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