Guarde la Palabra antes de la tentación
“Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”.
Lucas 4:4
En Lucas 4 encontramos a Jesús enfrentando la tentación de Satanás. Después de cuarenta días en el desierto, con hambre y físicamente debilitado, el Señor fue tentado en tres ocasiones. ¿Cómo respondió? Las tres veces contestó con la Palabra de Dios: “Escrito está”.
Jesús citó las Escrituras con precisión y las aplicó correctamente. Pero hay un detalle que no debemos pasar por alto: Satanás también citó la Palabra de Dios. En la tercera tentación, utilizó un pasaje del Salmo, pero lo torció para tentar a Jesús a actuar presuntuosamente y poner a prueba a Su Padre.
¡Qué importante es conocer bien la Biblia! No basta con escuchar versículos o recordar algunas frases. Necesitamos conocer lo que la Palabra realmente dice, comprender su significado y aprender a aplicarla correctamente. El enemigo puede utilizar ideas religiosas, palabras bíblicas o verdades distorsionadas para engañarnos. Si no conocemos las Escrituras en su contexto, podemos ser confundidos aun cuando algo suene espiritual.
Por eso, memorizar la Biblia es mucho más que un ejercicio para la mente. Es preparar nuestro corazón para responder correctamente cuando llegue la tentación. El salmista declaró: “En mi corazón he guardado Tus dichos, para no pecar contra Ti”. La Palabra guardada en el corazón nos ayuda a reconocer el pecado, recordar la verdad de Dios y escoger la obediencia cuando nuestras emociones o deseos nos empujan en otra dirección.
El Dr. John Goetsch aborda este tema en su libro Homiletics from the Heart, en el apéndice dedicado a la memorización de las Escrituras. Entre sus consejos prácticos, destaca que memorizar la Biblia requiere tiempo y trabajo. No ocurre simplemente porque deseamos hacerlo; debemos apartar tiempo y esforzarnos con constancia.
¿Cómo podemos comenzar? Escoja un versículo que le ayude en un área específica de su vida. Escríbalo y léalo en voz alta. Repítalo frase por frase hasta aprenderlo, y después repáselo con frecuencia. También puede organizar los versículos por temas, como la tentación, la fe, la oración o la obediencia. Pero recuerde: el propósito no es acumular versículos memorizados, sino conocer mejor la verdad de Dios y ponerla en práctica.
No espere hasta enfrentar una tentación para comenzar a guardar la Palabra en su corazón. Empiece hoy. La verdad que aprendemos y meditamos ahora puede ayudarnos a responder con fidelidad cuando seamos probados.
Guarde hoy la Palabra en su corazón para poder obedecer a Dios mañana.
Leer: Lucas 4-5, Proverbios 25 y Salmos 73-75
Pregunta: ¿Qué pasaje de las Escrituras citó Satanás al tentar a Jesús a lanzarse desde el pináculo del templo?
