Osadamente
“José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús”.
Marcos 15:43
Hay momentos en los que demostrar nuestra fe es fácil, especialmente cuando estamos rodeados de personas que creen como nosotros. Sin embargo, amar a Cristo requiere valentía cuando debemos decidir entre agradar a los demás o permanecer fieles al Señor, entre proteger nuestra reputación o hacer lo correcto delante de Dios.
José de Arimatea nos ofrece un hermoso ejemplo de valentía. Era un miembro respetado del concilio y esperaba el reino de Dios. Juan 19:38 nos revela que había sido discípulo de Jesús en secreto por temor. Sin embargo, después de la crucifixión, se presentó osadamente ante Pilato para pedir el cuerpo de Jesús y darle sepultura.
¡Qué significativo es que José honrara a Cristo cuando parecía que todo había terminado! Jesús había muerto en una cruz, Sus discípulos estaban dispersos y, humanamente hablando, identificarse con Él podía perjudicar su reputación. Aun así, José actuó con amor y valentía.
Su ejemplo nos invita a examinarnos: ¿permanecemos fieles a Cristo solamente cuando resulta conveniente, o también cuando nuestra fe puede costarnos algo? Quizá debamos defender la verdad cuando otros prefieren callar, rechazar una práctica incorrecta aunque todos la acepten o mantener nuestros principios bíblicos aun cuando seamos incomprendidos. La fe verdadera no solo se expresa en lo que creemos, sino también en nuestras decisiones.
José tampoco se limitó a sentir tristeza por Jesús; actuó para honrarlo. Nosotros no podemos controlar todas las circunstancias, pero siempre podemos orar, servir con amor, actuar con integridad y obedecer la Palabra de Dios.
José esperaba el reino de Dios, y su esperanza nos recuerda que la muerte de Jesús no sería el final. ¡Cristo resucitaría! Aquella piedra no podía frustrar el propósito del Señor. De igual manera, aunque nuestra perspectiva sea limitada, podemos confiar en el carácter de Dios y en Sus promesas, aun cuando no comprendamos lo que estamos atravesando. Esto no significa que todo cambiará como deseamos, sino que Dios permanece fiel.
Quizá hoy el Señor le está llamando a obedecer en algo que ya sabe que es correcto, dejar de esconder su fe o seguir confiando en Él durante una temporada difícil. No menosprecie esos pasos de obediencia. Honrar a Cristo nunca es en vano.
Que el ejemplo de José de Arimatea nos anime a contemplar nuestra propia fidelidad y a vivir sin avergonzarnos de nuestro Salvador. Que nuestro amor por Él sea mayor que nuestro temor a la opinión de los demás y que nuestra esperanza permanezca firme, aun en los días más oscuros.
Leer: Marcos 15-16, Proverbios 22 y Salmos 64-66.
Pregunta: ¿Qué significa el nombre Barrabás?
