Es voluntario

“Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de corazón la traerá a Jehová: oro, plata y bronce”.

Éxodo 35:5


Una invitación especial de parte de Dios fue participar en la construcción del tabernáculo, el lugar donde Su presencia habitaría en medio de ellos. No fue una exigencia ni una imposición, sino un llamado al corazón. La respuesta del pueblo revela cómo luce una adoración genuina cuando nace del amor y la gratitud.


El pueblo salió de delante de Moisés y comenzó a traer ofrendas porque su corazón fue estimulado por Dios. No todos dieron lo mismo, pero todos dieron con la misma actitud: un corazón dispuesto. Dios no buscaba únicamente materiales, sino personas sensibles a Su voz. La obediencia verdadera no nace de la presión externa, sino de un corazón tocado por el Espíritu de Dios. Es importante tener cuidado de dónde viene su servicio; debe ser una respuesta natural de gratitud al ofrendar.


La generosidad del pueblo fue una respuesta de gratitud. Ellos ofrecieron oro, plata, telas finas, joyas y objetos personales valiosos, entendiendo que todo lo que tenían provenía de Dios mismo. Cuando reconocemos que todo lo que poseemos es un regalo divino, dar deja de sentirse como una pérdida y se convierte en un acto de adoración, confianza, gratitud y amor.


En este pasaje vemos que todos tuvieron un lugar en la obra de Dios. Hombres y mujeres participaron: algunos aportaron recursos, otros habilidades prácticas. Las mujeres sabias de corazón hilaron con sus manos y ofrecieron su trabajo como parte del servicio a Dios. Esto nos recuerda que nuestros dones, talentos y capacidades diarias también pueden ser una ofrenda agradable cuando los entregamos con amor y excelencia.


La obra avanzó porque hubo unidad. Todo el pueblo se movió con un mismo propósito: preparar un lugar para la presencia de Dios. No hubo competencia ni protagonismo, solo obediencia y colaboración. Cuando el pueblo de Dios camina unido, Su obra se fortalece y Su nombre es glorificado.


Dios nos invita a examinar nuestro propio corazón. Él sigue buscando personas con un espíritu voluntario, dispuestas a ofrecer no solo lo que tienen, sino lo que son. Hoy podemos preguntarnos si servimos por obligación o por amor, si estamos dispuestos a entregar nuestros recursos, tiempo y talentos para la obra del Señor, y si reconocemos que todo lo que tenemos proviene de Él. Depende de su actitud disfrutar servir al Señor, ofrendar y amarlo.


Cuando no es voluntario al ofrendar sus talentos, bienes y tiempo, su gozo no se encuentra en el Señor ni tampoco su corazón, porque quien ama dar disfruta entregar lo que es y lo que tiene.


Este día usted puede examinar su corazón; quizá deba decidir cambiar su actitud y su perspectiva.


Video de hoy: https://youtu.be/pzEtqlWua3s


Leer: Éxodo 33–35; Salmos 36; Proverbios 29

¿Cómo llamó Dios el lugar donde estaba Su presencia? ¿Qué significa?