Contemplar la vida con los Menjivar
“Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra,
Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.
Porque de Jehová es el reino,
Y él regirá las naciones”.
Salmos 22:27-28
Walter y Mayra Menjívar, junto con sus hijos Génesis y Daniel, llegaron a conocer al Salvador en la Iglesia Bautista Emanuel de Cojutepeque. Desde el inicio, no solo encontraron el mensaje del evangelio, sino una familia espiritual donde Dios comenzó a obrar profundamente en sus corazones. La iglesia pronto se convirtió en su segundo hogar: un lugar de crecimiento, cuidado pastoral y acompañamiento constante en su caminar con Cristo.
Durante aproximadamente diez años, Dios los fue formando paso a paso. Mientras contemplaban la obra de Dios en sus propias vidas, aprendieron que seguir a Cristo no es solo creer, sino rendirse. Esa convicción se reflejó en su servicio fiel en múltiples áreas: escuela dominical (niños, jovencitas y adultos), el ministerio de música, el Colegio Bautista Emanuel, mantenimiento y otras labores que muchas veces no se ven, pero que Dios siempre honra. Su constancia mostró que cuando uno contempla quién es Dios, el servicio deja de ser una carga y se convierte en un privilegio.
Con el deseo de prepararse mejor para lo que Dios tenía delante, Walter y Mayra estudiaron durante cuatro años en el Seminario Teológico Bautista Emanuel. Allí no solo adquirieron conocimiento bíblico, sino que profundizaron su amor por Dios, por Su obra y por las almas. Fue un tiempo donde aprendieron a confiar más en la dirección del Señor que en sus propios planes, entendiendo que Dios no solo llama, sino que capacita a quienes obedecen.
En el año 2020, mientras el mundo atravesaba tiempos de incertidumbre, Dios confirmó Su llamado en sus vidas para servirle como misioneros en Boaco, Nicaragua. En 2021 completaron su deputación, viendo una y otra vez la provisión fiel de Dios a través de iglesias y hermanos que creyeron en la obra. En 2022, empacaron sus pertenencias, se despidieron de personas amadas, llevaron incluso a su perrita Luna, y dieron un paso de fe hacia lo desconocido, confiando plenamente en Aquel que los había llamado.
Al contemplar el obrar de Dios en esta nueva etapa, la familia Menjívar ha podido experimentar una verdad profunda: la paz de Dios no depende de la comodidad, sino de la obediencia. Han visto Su provisión en cada detalle y reconocen con humildad que nada de lo que tienen sería posible por sus propias fuerzas. Dios ha demostrado ser suficiente, fiel y presente.
En Boaco, han sido testigos de cómo Dios sigue obrando en los corazones. Personas han sido salvas, visitantes han llegado a la iglesia, y vidas están siendo transformadas por la Palabra de Dios. Walter y Mayra reconocen que no se trata de habilidades humanas, sino del poder de Dios actuando conforme a Su voluntad. Ellos simplemente se han mantenido disponibles, contemplando al Señor y siguiéndolo con fidelidad.
La historia de la familia Menjívar nos invita a detenernos y contemplar: cuando Dios es verdaderamente el centro, Él guía, sostiene y produce fruto para Su gloria. No hay una vida mejor que aquella que se rinde completamente a Él.
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Leer: Génesis 48-50; Salmos 22; Proverbios 17
¿En qué cueva exacta pidió Jacob ser sepultado, y junto a qué personas específicas mencionó?
