Cuando Dios está con nosotros, se nota
“Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa, y entregó en su poder todo lo que tenía”.
Génesis 39:3-4
Imagine ser vendido como esclavo, lejos de su familia, en una tierra extraña, sin derechos ni un futuro aparente. Esa era la realidad de José. Sin embargo, en medio de circunstancias tan duras, había algo imposible de ocultar: Jehová estaba con él.
El texto nos dice que Potifar, su amo egipcio, pudo ver claramente la presencia de Dios en la vida de José. No fue por discursos elocuentes ni por milagros visibles en ese momento, sino por su manera de vivir: con integridad, diligencia y fidelidad. Todo lo que hacía prosperaba porque José caminaba consciente de su Dios; él contemplaba a Jehová y decidía obedecerle, aun cuando nadie más lo estaba observando.
Cuando una persona camina verdaderamente con el Señor, eso se nota. Se refleja en la actitud en el trabajo, en la honestidad en lo pequeño, en la paz en medio de la tormenta. José no se llenó de amargura ni se dejó dominar por la injusticia que vivía. En lugar de eso, sirvió fielmente, confiando en que Dios seguía siendo soberano incluso en la esclavitud.
Su amo lo reconoció: le dio gracia, confianza y mayor responsabilidad. La bendición de Dios se extendió a toda la casa de Potifar por causa de José. Pero esto no ocurrió de inmediato. José tuvo que esperar, servir y mantenerse fiel durante años en una situación profundamente injusta. Aun así, la fidelidad delante de Dios siempre produce fruto, aunque no llegue en nuestro tiempo.
Hoy, ¿en qué circunstancia difícil se encuentra usted? ¿En el trabajo, en la familia, en su salud o en una espera prolongada? Recuerde a José: no es necesario que las circunstancias cambien primero para que sea evidente que Dios está con usted. Su obediencia diaria, su integridad constante y su confianza en el Señor hablan con más fuerza que cualquier palabra.
La fidelidad no siempre evita el sufrimiento, pero siempre asegura la presencia de Dios. Y a Su tiempo, Él produce resultados que glorifican Su nombre: testimonio, propósito cumplido y bendición conforme a Su perfecta voluntad.
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Leer: Génesis 38-40; Salmo 17; Proverbios 13
¿Dónde estaba ubicada la prisión donde José estaba encarcelado?
