Contemplar el camino
“Y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi señor Abraham, que no quitó de mi señor su misericordia y su verdad; guiándome Jehová a la casa de los hermanos de mi señor”.
Génesis 24:27
Génesis 24 nos presenta una de las historias más ricas y prácticas sobre cómo discernir y seguir la voluntad de Dios. Abraham envía a su siervo más confiable con una misión clara y solemne: encontrar una esposa para Isaac. No era una tarea ligera. De esta decisión dependía el cumplimiento de la promesa divina. El siervo entendía la importancia espiritual de su encargo y sabía que no podía cumplirlo confiando en su propia sabiduría.
Desde el inicio, vemos que el siervo actúa bajo autoridad. Aunque tenía experiencia, recursos y un plan bien definido, decide obedecer fielmente a Abraham. Esto es clave: aun cuando creía saber lo que debía hacer, no actuó independientemente. La guía de Dios comienza, muchas veces, con un corazón dispuesto a someterse a la autoridad correcta.
Luego, el siervo hace algo fundamental: ora. No ora de manera vaga, sino específica. Presenta delante de Dios una petición clara, concreta y medible. Pide una señal precisa, mostrando que su deseo no era forzar resultados, sino reconocer la mano del Señor cuando Él actuara. Su oración revela dependencia total y una fe práctica.
Después de orar, el siervo espera. Génesis 24:21 nos dice que él “estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su camino”. No se apresura, no interpreta antes de tiempo, no corre delante de Dios. Aprende a observar en silencio y a permitir que la voluntad divina se confirme con claridad. Esperar también es una forma de fe.
Cuando la respuesta comienza a manifestarse, el siervo permanece firme en sus convicciones. No se deja llevar solo por la emoción del momento. Hace preguntas, confirma los detalles y discierne cuidadosamente. Dios abre puertas, y el siervo camina por ellas, pero con discernimiento y obediencia, no por impulso.
Finalmente, su reacción es inmediata y correcta: adora. Antes de celebrar el éxito, antes de explicar el plan o asegurar los resultados, el siervo alaba a Dios. Reconoce que todo fue obra de Jehová y declara con humildad: “Guiándome Jehová…”. La alabanza confirma que él sabía quién merecía la gloria.
La aplicación es clara y profundamente relevante para hoy. Permanezca usted en el camino. Obedezca aun cuando crea tener el plan claro. Ore, y ore con intención. Espere sin adelantarse. Manténgase firme en sus convicciones cuando Dios comience a responder. Camine por las puertas que Él abre. Y, sobre todo, alabe al Señor en cada paso.
Estar “en el camino” también implica contemplar a Dios mientras Él guía. No solo avanzar, sino detenerse a reconocer Su carácter, Su fidelidad y Su dirección en cada decisión. Cuando usted contempla quién es Dios, confiar en Su guía se vuelve natural. Y cuando decide permanecer en la senda de obediencia, puede tener la seguridad de esta verdad eterna: mientras usted anda en el camino y contempla al Señor, Él mismo le guiará.
Video de hoy: https://youtu.be/LAHxCDSYMZg
Leer: Génesis 22-24; Salmo 9; Proverbios 7
¿Qué indicio da Abraham que demuestra que él creía que Dios haría un milagro con Isaac?
