Cuando una generación olvida

“Entretanto se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José”.

Éxodo 1:8


Éxodo comienza con una frase inquietante: “se levantó un nuevo rey que no conocía a José”. No significa simplemente que no lo recordara como dato histórico; significa que ya no valoraba lo que Dios había hecho por medio de José, ni reconocía al Dios que había preservado a Egipto a través de él. Una nueva generación llegó al poder, y con ella vino el olvido.


José y su familia habían sido clave para la supervivencia de Egipto. Dios los usó para salvar naciones, preservar vidas y cumplir Sus promesas. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa historia dejó de contarse. Israel se multiplicó, se estableció… y se acomodó. Lo que comenzó como provisión divina terminó convirtiéndose en esclavitud cuando la memoria espiritual se perdió.


Aquí hay una advertencia profunda: cuando una generación deja de contar lo que Dios ha hecho, la siguiente crecerá sin conocerlo.


Sin embargo, en medio de un pueblo numeroso que parecía conocer las promesas pero no caminar con Dios, sobresalen personas que sí recordaron. Amram y Jocabed no olvidaron. Ellos entendieron el valor de la vida, el temor de Dios y la fidelidad a Sus promesas. En un ambiente hostil, donde la vida de los niños no valía nada, ellos decidieron creer que Dios seguía obrando. Arriesgaron todo para proteger a su hijo.


Las parteras también hicieron lo recto delante de Dios. Temieron a Jehová más que al faraón. No tenían poder político ni influencia social, pero tenían convicciones. Y Dios las honró.


Y luego está Moisés. Aun criado en el palacio de Egipto, algo ya había sido sembrado en su corazón. Amó a su pueblo. Temió a Dios. Rechazó identificarse con la comodidad del pecado. Nadie le explicó todo, pero alguien le había enseñado lo esencial. Antes de conocer a Dios cara a cara en la zarza ardiente, Moisés ya llevaba dentro una semilla de fe. Eso no ocurre por accidente.


Aquí es donde este pasaje nos llama a contemplar. Deténgase y mire lo que Dios está haciendo —no solo en el pasado, sino en su hogar hoy. ¿Qué están aprendiendo sus hijos acerca de Dios? ¿Conocen solo historias bíblicas, o conocen al Dios de esas historias? ¿Les estamos enseñando a caminar con Él, a amar la verdad, a vivir con integridad, a administrar bien lo que Dios les da, a amar a otros, a temer a Dios?


Israel sabía de Abraham, Isaac y Jacob… pero no conocía personalmente al Dios de sus padres. Ese vacío generacional tuvo consecuencias.


La fe no se hereda automáticamente. Debe transmitirse intencionalmente. Debe hablarse, vivirse, modelarse y recordarse. Cuando dejamos de contar las historias de la fidelidad de Dios —lo que Él ha hecho, cómo ha provisto, cómo ha perdonado, cómo ha guiado— abrimos la puerta al olvido espiritual.


Contemple esto hoy: Dios es el mismo. Él sigue obrando. Pero ha decidido usar padres, madres, familias y maestros para pasar Su verdad a la siguiente generación. Que no se levante un día una generación que “no conozca” al Dios que usted ha conocido.


Video de hoy: https://youtu.be/bfaQIkf_L_w


Leer: Éxodo 1-3; Salmo 23; Proverbios 18

¿Por qué Dios permitió que Moisés pasara tantos años en el desierto antes de llamarlo desde la zarza ardiente?