La santidad exclusiva de Dios

"Así los santificarás, y serán santísimos; cualquiera cosa que tocare en ellos, será santificada. Ungirás a Aarón y a sus hijos, y los santificarás para que sean Mis sacerdotes. Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será el aceite de la santa unción para Mí por vuestras edades".

Éxodo 30:29-31


Dios dejó muy claro algo poderoso en la construcción del tabernáculo: las cosas que le pertenecen son santas, apartadas y puras. El aceite de la unción no era un perfume común. Era una mezcla especial, sagrada y exclusiva que Dios mismo ordenó.


Lo más impactante es que este aceite no podía usarse para propósitos comunes ni podía imitarse. Era exclusivo para consagrar el tabernáculo, los utensilios y los sacerdotes. Cualquier cosa que tocara este aceite también se volvía santa. Esto nos enseña que Dios no acepta mezclas ni sustitutos.


Dios está en una categoría completamente aparte. Él no compite con nada ni con nadie. Exige y merece el primer lugar absoluto en nuestras vidas, en nuestro tiempo, en nuestras decisiones y en nuestro corazón.


Cuando el mundo intenta imitar las cosas de Dios (amor sin verdad, espiritualidad sin santidad, bendición sin obediencia, o un “cristianismo light”), no lo está honrando; se está burlando. Imitar lo sagrado de manera ligera o falsa es una ofensa grave contra la santidad de Dios.


Lo mismo sucede cuando usamos las cosas de Dios (nuestro cuerpo, el matrimonio, el ministerio, la adoración) de forma común o impura. Dios sigue demandando hoy lo que demandaba en Éxodo: separación, pureza y exclusividad.


• ¿Hay áreas de su vida que usted está usando como “comunes” cuando deberían estar consagradas a Dios?

• ¿Le está dando verdaderamente el primer lugar, o lo tiene en una posición compartida con otras cosas?

• ¿Está permitiendo imitaciones del mundo (en valores, entretenimiento, relaciones o prioridades) que están profanando lo que debe ser santo?


La santidad no es opcional. Es la respuesta natural cuando entendemos quién es Dios.


Leer: Éxodo 30-32; Salmo 35; Proverbios 28

¿Qué dos hombres fueron nombrados específicamente por Dios y llenados del Espíritu de Dios para realizar la obra de artesanía, y de qué tribus eran?