Andando con William Booth
William Booth era un inglés que tuvo una niñez algo dura, y anduvo de un lugar a otro por varios años de su vida. Cuando él conoció al Señor como su Salvador, había un fuego dentro de él por predicar el evangelio a los perdidos; en especial a los desamparados, pobres y a los que sentían que no tenían ninguna esperanza.
William siempre quiso abrir una iglesia para los más desamparados, pues ellos eran vistos de menos. Y en esos días los pobres eran marginados y ni siquiera los dejaban entrar en las iglesias. Nadie parecía apoyar sus ideas, pero William seguía intentando con diferentes ideas.
Un día, William Booth, junto a su esposa, Catherine, decidieron empezar el Ejército de Salvación. Todo se trataba como en el ejército. Incluso con los rangos y nombres que hay en el ejército.
El propósito del Ejército de Salvación era ayudar a los perdidos a que conocieran a un Salvador personal y que tuvieran una nueva esperanza en Jesús.
Dios usó a este hombre y a su familia en gran manera. Ellos tenían mucha determinación y pasión para predicar y compartir el evangelio. Sin duda, eso era algo muy obvio en sus vidas y en el legado que dejaron.
La familia Booth tuvo mucha oposición en sus años de fundar el Ejército de Salvación, sin embargo, ellos siguieron adelante, fieles por el Señor y cumplir su propósito de alcanzar a las almas perdidas. A través de la ayuda social, ellos alcanzaban a los más necesitados y estos se convertían en parte del ejército para alcanzar a más personas con el evangelio.
William Booth viajó por el mundo y a donde él iba, había una sede del Ejército de Salvación. Aún hoy en día este legado continúa en varios lugares del mundo. Su meta principal era alcanzar a todos con el evangelio, y esa debería ser nuestra meta como cristianos—compartir el mensaje del evangelio con cualquier persona que conozcamos o que no conozcamos.
Le animo esta semana a orar fervientemente por las almas perdidas y que Dios le dé una pasión genuina para compartir el evangelio con TODAS las personas a su alrededor.
Leer: Deuteronomio 32-24; Proverbios 22
¿Cómo termina el libro de Deuteronomio?