Meditad bien
“Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos”.
Hageo 1:5
En el breve libro de Hageo el Señor repite este llamado por lo menos cuatro veces. En 1:5 dice “Meditad bien sobre vuestros caminos”; en 1:7 vuelve a insistir: “Meditad sobre vuestros caminos”; luego en 2:15 y 2:18 exhorta: “meditad en vuestro corazón”. No se trata de un pensamiento pasajero. La idea es detenerse con seriedad, examinar con cuidado lo que se está haciendo y preguntarse si esas acciones realmente conducen al destino que Dios desea. Al contemplar lo que ocurre en estos profetas menores, hay mucho que considerar. El pueblo había regresado del destierro, pero sus prioridades estaban invertidas. Habitaban en casas artesonadas mientras la casa de Jehová permanecía desierta. Sembraban mucho y recogían poco; comían y no se saciaban; trabajaban y el jornal se les iba como en saco roto. Dios no les hablaba de teorías; les mostraba el resultado concreto de sus caminos.
Cuando el pueblo recibió la admonición de meditar en la dirección que llevaban, ajustaron su conducta y hicieron lo que Dios pedía. “Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel… y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios” (Hageo 1:14). La meditación no quedó en reflexión; produjo obediencia. Ellos vieron que el problema no era falta de recursos ni de tiempo, sino falta de poner a Dios en primer lugar en la vida personal.
Si el Señor le dijera hoy a usted las mismas palabras —“Meditad bien sobre vuestros caminos”— ¿qué hallaría al examinar sus acciones? ¿Lo están llevando en la dirección que realmente desea, o solamente en la que ya viene recorriendo por inercia? A veces se continúa por un sendero equivocado simplemente porque es el que ya se ha tomado. Si usted se descubre actuando de un modo que terminará en un resultado que no quiere, el mejor momento para cambiar es hoy. En aquel pasaje el corazón del problema era que no ponían a Dios primero. Cuando usted considera sus caminos, ¿hay algo que deba cambiar para conformarse a la voluntad y al modo de Él?
Meditar bien no es un ejercicio de culpa, sino de honestidad delante de Él. El mismo Dios que confrontó a Israel también prometió bendición desde el día en que pusieron el cimiento otra vez. Él no cambia. Si hoy usted detiene su marcha, examina con sinceridad y ajusta lo que no está alineado con Su voluntad, hallará que Él sigue siendo el mismo que despierta el espíritu y acompaña la obediencia. Considere sus caminos. No mañana. Hoy.
Video de hoy: https://youtu.be/d5lng9C9LR0
Leer: Hageo 1-2, Proverbios 28 y escribir Salmo 119:153-160
¿Donde iban a encontrar las materiales para la construcción del templo?
