Que pide Jehová de ti

“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”.

Miqueas 6:8


Vivimos en un mundo donde muchas veces queremos complicar nuestra relación con Dios. Podemos pensar que para agradarle necesitamos hacer cosas extraordinarias, tener una vida perfecta o demostrar constantemente cuánto sabemos de la Biblia. Sin embargo, en Miqueas 6:8 Dios nos muestra de una manera sencilla y profunda qué espera de nosotros.


El contexto nos ayuda a entenderlo mejor. El pueblo preguntaba qué debía llevar delante de Dios: sacrificios, ofrendas e incluso cosas de mayor valor. Pero Dios les enseña que el problema no se solucionaba simplemente con sacrificios externos. Él deseaba una vida que reflejara una verdadera relación con Él.


Por eso dice: “él te ha declarado lo que es bueno”. Dios no nos ha dejado confundidos acerca de cómo debemos vivir. Él ha revelado Su voluntad en Su Palabra. No necesitamos inventar nuestra propia definición de una vida agradable a Dios; necesitamos conocer lo que Él ya ha declarado y obedecerlo.


Primero dice: “hacer justicia”. Esto significa actuar correctamente, aun cuando hacerlo no sea lo más fácil. Significa ser honestos, tratar a las personas con dignidad, cumplir nuestra palabra y no hacer deliberadamente aquello que sabemos que está mal. Es fácil hablar de justicia, pero Dios nos llama a hacerla. Nuestra fe debe verse en nuestras decisiones cotidianas, incluso en aquellas que nadie más observa.


Después dice: “amar misericordia”. No solamente debemos mostrar misericordia cuando se presenta una oportunidad; debemos aprender a amarla. Esto significa desarrollar un corazón dispuesto a perdonar, comprender, ayudar y extender bondad. Y hay una razón profunda para hacerlo: nosotros mismos vivimos gracias a la misericordia de Dios. Cuando recordamos cuánto nos ha perdonado, cuánta paciencia ha tenido con nosotros y cuántas veces nos ha extendido Su gracia, aprendemos también a tener misericordia con los demás.


Finalmente, Dios dice: “humillarte ante tu Dios”. Esta es la base de todo lo anterior. Humillarnos delante de Dios significa reconocer que Él tiene la razón, que necesitamos Su dirección y que no somos autosuficientes. Significa estar dispuestos a decir: “Señor, muéstrame dónde estoy equivocado, corrige mi corazón y ayúdame a obedecerte”.


La humildad también nos protege del orgullo espiritual. Podemos conocer mucho de la Biblia, asistir a la iglesia, orar y servir, pero aun así tener un corazón que no quiere someterse a Dios. Miqueas 6:8 nos recuerda que Dios no está interesado solamente en lo que hacemos externamente; Él quiere una vida que refleje quién es Él.

Tal vez hoy no podamos cambiar todas las circunstancias que nos rodean, pero sí podemos preguntarnos: ¿Cómo puedo hacer justicia hoy? ¿A quién puedo mostrar misericordia? ¿En qué área necesito humillarme delante de Dios y obedecerle?


La verdadera espiritualidad no solamente se ve cuando estamos dentro de una iglesia o cuando estamos orando. También se ve en cómo hablamos con nuestra familia, cómo reaccionamos cuando alguien nos ofende, cómo actuamos cuando nadie nos está mirando y cómo respondemos cuando Dios nos muestra que debemos cambiar.


Dios no solamente quiere que sepamos lo que es bueno; quiere que vivamos de acuerdo con lo que ya nos ha enseñado.


Video de hoy: https://youtu.be/FvCaWdAFtXk


Leer: Miqueas 1-8, Proverbios 25 y escribir Salmos 119:141-144 y Jueces 6:12-15

Según Miqueas 7:5-7, ¿en quién debemos poner nuestra confianza y qué debemos hacer cuando las personas nos fallen?