Compromiso verdadero
“Se reunieron con sus hermanos y sus principales, para protestar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová nuestro Señor”.
Nehemías 10:29
El pueblo de Israel había pasado años alejándose de Dios. Habían experimentado las dolorosas consecuencias de su desobediencia: pérdida, cautiverio, ruina espiritual y una ciudad destruida. Pero después de escuchar nuevamente la Palabra de Dios y reconocer cuánto se habían apartado de Él, algo comenzó a cambiar en sus corazones. Entendieron que no bastaba con emocionarse momentáneamente ni llorar durante una reunión espiritual. Era necesario tomar una decisión firme. Por eso hicieron un pacto solemne delante de Dios: caminarían nuevamente en obediencia y guardarían Sus mandamientos.
Este pasaje nos recuerda una verdad muy importante: escuchar la voz de Dios debe producir transformación. Muchas veces sabemos exactamente lo que Dios quiere de nosotros. Sabemos que debemos perdonar, cambiar actitudes, abandonar hábitos, volver a orar, confiar más en Él o priorizar nuestra vida espiritual. Pero conocer la verdad no es suficiente. Debe existir un compromiso genuino y verdadero en nuestro corazón.
Israel entendió que la obediencia no puede depender solamente de emociones pasajeras. Habrá días donde usted sentirá ánimo espiritual y entusiasmo, pero también habrá otros donde obedecer requerirá decisión, disciplina y fe. Dios no estaba buscando perfección absoluta en ellos; estaba buscando corazones dispuestos a volver a Él sinceramente. Y eso sigue siendo cierto hoy.
Tal vez usted ha fallado antes. Tal vez ha comenzado muchas veces y ha vuelto a caer. Quizá existen áreas de su vida donde sabe que necesita regresar a Dios. La buena noticia es que el Señor sigue dando nuevos comienzos. Cada vez que regresamos sinceramente a Él, Su gracia nos recibe y Su Espíritu nos fortalece para caminar nuevamente en obediencia. El arrepentimiento verdadero produce cambios reales, y la obediencia a Dios requiere una decisión diaria.
La Palabra de Dios no debe solamente emocionarnos; debe movernos a actuar. Dios honra los corazones sinceros que desean volver a Él. Nunca es tarde para renovar nuestro compromiso con el Señor y tomar en serio las decisiones espirituales importantes. También necesitamos rodearnos de personas que nos acerquen más a Dios y nos animen a permanecer firmes en el camino correcto.
Pregúntese hoy: ¿Hay áreas de mi vida donde conozco la voluntad de Dios pero no la estoy obedeciendo?¿Estoy viviendo mi fe por convicción o solamente por emoción? ¿Qué compromiso necesito renovar hoy con Dios? Escuchar la Palabra debe llevarnos a actuar, no solamente a emocionarnos momentáneamente. Dios siempre da oportunidad de comenzar de nuevo.
Leer: Nehemías 10-11, Salmos 124-126 y Proverbios 28
¿Cómo se llamaban los hombres que firmaron el pacto de guardar la ley?
