Nate Saint y una fe que contempla a Dios
“La obra de sus manos es verdad y juicio; fieles son todos sus mandamientos; afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y en rectitud”.
Salmos 111:7–8
Nate Saint (Nathan Saint) es un misionero actual que sirve en Chile junto a su esposa Christine y sus hijos. Es sobrino nieto del valiente piloto Nate Saint, quien, junto a Jim Elliot y otros misioneros, dio su vida en 1956 al llevar el evangelio a los waorani en Ecuador—un legado que sigue impactando generaciones hasta hoy.
Nacido en una familia marcada por una profunda herencia espiritual, Nate creció escuchando las historias de sacrificio, obediencia y fe que definieron a su familia. Sin embargo, su vida no se ha basado en vivir del legado del pasado, sino en responder personalmente al llamado de Dios. Porque una herencia espiritual no se transmite automáticamente… se confirma con una decisión propia delante de Dios.
Junto a la agencia misionera BIMI, Nate y Christine fueron enviados a Chile, llegando a finales de 2016. Han servido principalmente en San Pedro de la Paz, en el sur del país, donde están plantando una iglesia bautista independiente. También extienden su ministerio hacia Cañete, participando en evangelismo, discipulado y apoyo a nuevas obras.
Su ministerio no ha sido espectacular en apariencia, pero sí profundamente fiel. Han invertido tiempo en relaciones, han tocado puertas, han compartido el evangelio uno a uno, y han abierto su hogar para estudios bíblicos y reuniones. Han visto personas llegar a Cristo, crecer en su fe y dar pasos de obediencia, incluyendo bautismos significativos, algunos realizados en un ambiente sencillo pero lleno de gozo espiritual.
Como toda obra misionera, han enfrentado desafíos reales: diferencias culturales, adaptación al idioma, el desgaste del ministerio constante y la responsabilidad de criar una familia en el campo misionero. Sin embargo, han permanecido firmes, no porque sea fácil, sino porque han aprendido a depender de Dios diariamente.
Aquí encontramos una verdad profunda: Nate no está simplemente repitiendo una historia… está contemplando al mismo Dios que sostuvo a su familia generaciones atrás.
Contemplar a Dios es más que recordar lo que Él hizo en el pasado. Es fijar los ojos en quién Él es hoy—Su fidelidad, Su suficiencia y Su dirección—y vivir desde esa realidad. El peligro de tener un legado espiritual es intentar vivir de él sin una relación presente con Dios. Pero Nate y su familia han elegido algo diferente: caminar con Dios en su propio tiempo, en su propio contexto, dependiendo de Él en lo cotidiano.
Más de 70 años después del sacrificio en la selva ecuatoriana, el fruto continúa, no como una repetición del pasado, sino como una obra nueva de Dios en otro lugar. Lo que comenzó con obediencia radical en Ecuador hoy impacta vidas en las ciudades de Chile. Dios no solo escribe historias individuales, sino que obra a través de generaciones que deciden rendirse completamente a Él.
Una generación fiel puede influir en la siguiente, pero cada persona debe decidir si va a contemplar a Dios por sí misma. Esto nos confronta con una pregunta importante: ¿estamos viviendo de lo que Dios hizo antes, o estamos caminando con Él hoy? Porque no es suficiente admirar historias de fe… Dios nos llama a vivirlas.
Video de hoy: https://youtu.be/vR4uBFVdgYQ
Leer: Esdras 8-10; Salmos 109-111; Proverbios 23
¿Qué hizo Esdras que mostraba arrepentimiento y dolor por el pecado del pueblo?
