No buscó a Dios
“En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos”.
2 Crónicas 16:12
La vida del rey Asa comienza como una de las historias más inspiradoras de los reyes de Judá. Fue un hombre que amó a Dios, quitó la idolatría, enseñó al pueblo a buscar a Jehová y dependió del Señor en tiempos de guerra. Mientras muchos reyes se alejaban de Dios, Asa decidió caminar en obediencia.
Cuando un ejército enorme vino contra Judá, Asa clamó al Señor reconociendo que sin Dios no tenía fuerzas. Y Dios le dio victoria. Pero con el paso de los años, algo cambió en su corazón. Asa comenzó a depender más de soluciones humanas que de la presencia de Dios. Y el momento que revela esa condición espiritual se ve claramente durante su enfermedad: “No buscó a Jehová”.
Qué frase tan triste para describir el final de un hombre que antes había dependido tanto del Señor. La Biblia no condena a los médicos ni la medicina. Dios puede usarlos como instrumentos de ayuda y sanidad. El problema de Asa fue que dejó fuera a Dios. Ya no consultó al Señor. Ya no lo buscó primero. Esto contrasta con el llamado claro de Dios: “Mas buscad primeramente el reino de Dios…” (Mateo 6:33).
Y eso puede ocurrir también en nuestra vida. A veces comenzamos nuestra caminata espiritual dependiendo completamente de Dios: oramos por todo, buscamos dirección, reconocemos nuestra necesidad del Señor. Pero con el tiempo, la experiencia, las victorias o la rutina pueden enfriar nuestro corazón. Sin darnos cuenta, comenzamos a confiar más en: nuestras capacidades, nuestros recursos, las personas, la lógica humana, que en Dios mismo.
El peligro espiritual no siempre es rebelarse abiertamente contra Dios. A veces el mayor peligro es dejar de buscarlo poco a poco. Asa empezó bien, pero terminó lejos de aquella dependencia profunda que alguna vez tuvo.
Este pasaje nos recuerda que no basta comenzar bien; necesitamos permanecer cerca de Dios hasta el final. Una buena relación con Dios debe mantenerse diariamente. Las experiencias pasadas con Dios no sustituyen una comunión presente con Él. Nunca debemos reemplazar nuestra dependencia de Dios por nada más. Él puede usar médicos, consejos y recursos, pero nuestra confianza principal siempre debe estar en Él.
El corazón puede enfriarse gradualmente. Nadie se aleja de Dios de un día para otro. Muchas veces ocurre lentamente, en pequeñas decisiones donde dejamos de buscarlo primero. Terminar bien importa. Asa tuvo años de fidelidad, pero su final nos enseña la importancia de perseverar espiritualmente hasta el último día.
Hoy puede meditar en su corazón: ¿Está buscando a Dios primero en sus problemas? ¿Ha comenzado a depender más de sus fuerzas que del Señor? ¿Cómo está su comunión con Dios actualmente? ¿Está perseverando espiritualmente o se ha vuelto rutinario?
Leer: 2 Crónicas 13-17, Salmos 82-84 y Proverbios 14
¿Qué acciones mostraron en quién estaban confiando Judá e Israel?
