El peligro de ignorar el consejo sabio

“Entonces el rey Roboam tomó consejo con los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre, mientras él vivió, y les dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo? Y ellos le hablaron diciendo: Si te condujeres hoy como siervo de este pueblo, y les sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras, ellos te servirán para siempre. Pero él dejó el consejo que le dieron los ancianos, y tomó consejo con los jóvenes que se habían criado con él, y que estaban delante de él”.

2 Crónicas 10:6-8


En este pasaje vemos una historia que se repite con demasiada frecuencia en nuestras propias vidas. 


Roboam, un joven rey que acababa de heredar un reino poderoso, se encontraba ante una decisión crucial. En lugar de actuar impulsivamente, hizo lo correcto al principio: buscó consejo de los ancianos, hombres experimentados que habían servido fielmente a su padre Salomón. Ellos le dieron un consejo sabio, humilde y piadoso: servir al pueblo con bondad y palabras buenas.


Sin embargo, Roboam rechazó ese consejo. Prefirió escuchar a sus compañeros de juventud, a aquellos que no tenían experiencia ni sabiduría probada, sino solo ambición y palabras que halagaban su orgullo. Siguió el consejo de los inexpertos, y el resultado fue catastrófico: una división profunda en el reino, pérdida de poder, pérdida de confianza y un fracaso monumental. 


La división del reino no fue el fracaso en sí; fue solamente la evidencia visible de un fracaso mayor: no haber seguido el consejo bueno y sabio.


Cuántas veces hoy, usted y yo, caemos en la misma trampa. Buscamos consejeros que nos digan lo que queremos oír, en lugar de lo que necesitamos oír. Nos inclinamos por pedir opinión a quienes están cerca y son cómodos, en vez de acudir a quienes han caminado con Dios y tienen sabiduría probada. 


La Biblia nos dice que “en la multitud de consejeros hay seguridad” (Proverbios 11:14), pero esa seguridad solo existe cuando los consejeros son sabios y temerosos de Dios. No se trata de buscar consejo donde es conveniente, sino donde es correcto.


Hoy el Señor le invita a examinar su corazón. ¿En qué decisiones recientes ha buscado consejo? ¿Ha acudido primero a la Palabra de Dios y a consejeros piadosos que viven según ella? ¿O ha preferido voces que le confirmen lo que ya quería hacer? 


Cuando ignoramos el consejo sabio, tarde o temprano perdemos la confianza de quienes nos rodean y sufrimos las consecuencias de nuestras propias decisiones imprudentes.


La mayor fuente de sabiduría no está en opiniones humanas, sino en la Palabra de Dios y en aquellos que la aman y la obedecen. 


Evalúe sus decisiones recientes. Sea honesto delante del Señor. Si ha estado confiando en algo distinto a la Palabra de Dios y a consejeros bíblicos, hoy es el día de hacer ajustes. Dios está dispuesto a restaurar, guiar y dar nueva dirección.


Leer: 2 Crónicas 9-12; Salmos 79-31; Proverbios 13

¿Por qué Roboam y su ejército regresaron a casa en vez de pelear con Jeroboam?