La generosidad en la adoración

“Y dio el rey Josías a los del pueblo ovejas, corderos y cabritos de los rebaños, en número de treinta mil, y tres mil bueyes, todo para la pascua, para todos los que se hallaron presentes; esto de la hacienda del rey. También sus príncipes dieron con liberalidad al pueblo y a los sacerdotes y levitas. Hilcías, Zacarías y Jehiel, oficiales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes, para celebrar la pascua, dos mil seiscientas ovejas y trescientos bueyes”.

2 Crónicas 35:7-8


Al observar la preparación para la celebración de la Pascua en los días del rey Josías, vemos un esfuerzo enorme y una organización extraordinaria para restaurar una fiesta que había sido descuidada durante muchos años y generaciones. 


En estos versículos, se nos presenta una respuesta natural y genuina a la adoración del Señor: la generosidad, el dar con sacrificio y la entrega total.


El rey Josías y sus príncipes dieron de sus propios bienes una cantidad impresionante de animales para que todo el pueblo pudiera participar. Ellos comprendieron una verdad profunda: todo lo que tenemos ya pertenece a Dios. Reconocieron que es imposible sobrepasar a Dios en generosidad. Esta celebración fue tan extraordinaria que la Biblia la describe como la mejor desde los días del profeta Samuel (2 Crónicas 35:18).


Los cristianos que temen dar sacrificialmente a la obra del Señor nunca conocerán la alegría que surge de la obediencia y de devolver una parte de lo que Dios ha puesto en nuestras manos. 


Como vimos en el ejemplo del rey Josías, los cristianos generosos son los cristianos más felices. Existe un fenómeno curioso: cuando intentamos retener todo en nuestras manos y no devolvemos a Dios lo que es Suyo, terminamos teniendo menos, no más.


Hoy, evalúe con cuidado en su corazón: ¿Qué está usted dispuesto a entregar por Dios? ¿Qué cosa tan preciosa en su vida no quiere soltar, aun a costa de desobedecer al Señor? ¿Cuán importante es para usted la adoración personal a Dios? ¿Está dispuesto a a hacer grandes sacrificios por el bien de otros y para la gloria de Dios?


Que el ejemplo de Josías y sus líderes nos inspire a ser generosos, obedientes y gozosos en nuestra adoración. Recordemos que Dios no necesita nuestras ofrendas, pero nuestro corazón sí necesita la libertad que viene al dar con liberalidad.


Leer: 2 Crónicas 35-36; Salmos 100-102; Proverbios 20

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