Guardias en la Muralla

“Y les dije: No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y aunque haya gente allí, cerrad las puertas y atrancadlas. Y señalé guardas de los habitantes de Jerusalén, cada uno en su turno, y cada uno delante de su casa”.


Nehemías fue un hombre de gran sabiduría práctica. Como copero del rey Artajerjes, Nehemías había tenido la oportunidad de observar de cerca los protocolos de seguridad en los palacios del imperio. Aunque su oficio no era ser soldado, aprendió cómo se protege lo que es valioso. Por eso, cuando Dios lo llamó a reconstruir los muros de Jerusalén, no solo pensó en la construcción, sino también en la protección de lo que ya se había edificado.


Una de las medidas más sabias que implementó fue esta: asignar a cada guardia delante de su propia casa. El hombre que vigilaba no estaba protegiendo solo una sección impersonal de la muralla; estaba cuidando el lugar donde dormían su esposa, sus hijos y su familia. Esa responsabilidad personal aumentaba enormemente su dedicación y vigilancia. Nadie cuida con mayor diligencia que aquel que sabe que su propia familia depende de ello.


Aunque hoy usted y yo no estemos construyendo murallas físicas, la enseñanza espiritual de este pasaje sigue siendo profundamente actual. Cada familia necesita murallas de protección. El enemigo de nuestras almas, el diablo, busca constantemente oportunidades para entrar y causar daño (1 Pedro 5:8). No es una guerra que podamos evitar, pero sí es una guerra que debemos enfrentar bien preparados.


Dios nos llama hoy a cerrar las puertas a tiempo, a no esperar hasta que el peligro ya haya entrado. Nos llama a poner guardias en su hogar, a estar atentos a lo que entra por la televisión, el teléfono, las redes sociales y las relaciones. Y también nos llama a proteger especialmente a los más vulnerables: nuestros niños y jóvenes, para que no conozcan el daño que produce el pecado.


Reflexione hoy con honestidad: ¿Ha bajado usted la guardia en alguna área? ¿Hay algo en su hogar, en sus dispositivos electrónicos o en alguna relación que esté abriendo una brecha por donde el enemigo pueda entrar?


Decida hoy, con la ayuda del Señor, ser un guardián fiel de su familia. Ponga a Cristo como fundamento y como el centinela principal de su hogar. ¿Está usted vigilando su casa con la misma diligencia con la que Nehemías mandó guardar Jerusalén?


Recuerde que, aunque la batalla es real, nosotros estamos del lado del vencedor.


Leer: Nehemías 7; Salmos 118-120; Proverbios 26

¿Cuántos cantores y cantoras había entre el pueblo registrado en Nehemías 7?