En todo tiempo guía

“Y David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos”.

1 Samuel 23:14


La vida de David en este capítulo está lejos de ser cómoda. Está huyendo, viviendo en el desierto, enfrentando traiciones y tomando decisiones bajo presión. Sin embargo, en medio de todo esto, hay algo que marca la diferencia: David depende constantemente de Dios.


Antes de actuar, consulta a Dios. Cuando surgen dudas, vuelve a buscar confirmación. Cuando enfrenta peligro, confía en que Dios lo protegerá. Y, aun cuando ayuda a otros y no recibe lealtad a cambio, permanece firme en hacer lo correcto.


Seguir a Dios no significa una vida sin problemas, pero sí una vida guiada, sostenida y protegida por Él. Dios nunca perdió de vista a David, ni por un momento. Aunque Saúl lo perseguía, nunca pudo tocarlo porque Dios estaba en control.


Además, vemos el regalo de la amistad en Jonatán, quien llegó en el momento justo para fortalecer su fe. Esto nos enseña que Dios también usa personas para animarnos cuando más lo necesitamos.


Y justo cuando parecía que David sería atrapado, Dios intervino usando circunstancias inesperadas para librarlo. Así es Dios: fiel, oportuno y poderoso para salvar.


Nuestro Dios es capaz de guiar en todo tiempo; con Él al frente y siendo nuestro guía, aun en el desierto podemos contemplar a Dios moviendo cada pieza de nuestras vidas.


Hoy es un buen día para recordar:

Buscar a Dios antes de tomar decisiones, no después.

Confiar en que Dios nos protege, incluso cuando no lo vemos claramente.

No se desanime si otros no valoran su obediencia; hágalo para Dios.

Rodearse de personas que fortalezcan su fe ayuda a crecer, pero también a permanecer en Su voluntad.

Descanse en que Dios cumplirá lo que ha prometido, a Su tiempo.


Leer: 1 Samuel 21–24, Salmos 119:161–176 y Proverbios 2

¿Cuál fue la razón por la que Saúl mató a Nob?