La conclusión de todo
“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”.
Eclesiastés 12:13
Después de doce capítulos de preguntas, observaciones y reflexiones sobre la vida, Salomón finalmente llega a la conclusión de todo. Es como si después de haber buscado respuestas en todos los lugares posibles, se detuviera y dijera: “Esto es lo que realmente importa”. “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos”. Esa es la conclusión de todo.
A lo largo de Eclesiastés, Salomón nos ha mostrado que podemos disfrutar de la vida. Podemos comer y beber, trabajar con diligencia, disfrutar de nuestras familias y agradecer las cosas buenas que Dios nos permite tener. Pero también nos ha enseñado que ninguna de esas cosas puede convertirse en el propósito final de nuestra existencia. El dinero no puede hacerlo. El éxito no puede hacerlo. La sabiduría humana, el placer, el trabajo, las posesiones y todo lo que este mundo ofrece no pueden darle a nuestra vida un significado eterno. Todas esas cosas tienen su lugar, pero ninguna puede ocupar el lugar de Dios.
Por eso, cuando llegamos al final del libro, encontramos una verdad sencilla que puede cambiar la manera en que vivimos: lo más importante de nuestra vida es reconocer quién es Dios y decidir vivir según Su camino. Primero debemos temer a Dios. Esto significa reconocer quién es Él, reverenciar Su grandeza, confiar en Su carácter y vivir conscientes de que nuestra vida le pertenece.
Después debemos guardar Sus mandamientos. Esto no significa que podamos ganar nuestra salvación obedeciendo. La salvación no se obtiene por nuestras buenas obras ni por nuestros esfuerzos. Somos pecadores y necesitamos un Salvador. Dios estableció el único camino de salvación: Jesucristo. Somos salvos únicamente por gracia mediante la fe en Cristo y en Su obra terminada en la cruz.
Pero aquí está la belleza de esta verdad: Dios no solamente tiene Su manera de salvarnos; también tiene Su manera de enseñarnos a vivir. ¿Quiere saber cómo vivir? Hágalo a la manera de Dios. ¿Quiere saber cómo manejar sus finanzas? Hágalo a la manera de Dios. ¿Quiere saber cómo tener un matrimonio fuerte, criar a sus hijos, trabajar, enfrentar las pruebas, tomar decisiones y relacionarse con otros? Busque la manera de Dios.
El mundo constantemente nos dice: “Hágalo a su manera”. Pero Eclesiastés termina recordándonos que la vida funciona mejor cuando reconocemos que Dios es Dios y que nosotros no lo somos.
Quizá usted ha pasado mucho tiempo tratando de descubrir qué hará que su vida tenga verdadero valor. Tal vez ha buscado satisfacción en su trabajo, sus relaciones, sus posesiones o sus sueños. Eclesiastés nos invita a detenernos y CONTEMPLAR la conclusión de todo: tema a Dios, haga las cosas a Su manera y obedezca Su Palabra.
Eso es lo que realmente importa. No significa que nunca tendrá problemas, que siempre entenderá lo que Dios está haciendo o que obedecerle hará que todo sea fácil. Pero significa que tendrá la dirección de Su Palabra, la presencia de Su Espíritu, el consuelo de Su gracia y la seguridad de estar caminando por el camino que Dios ha establecido.
Al final de todo, después de todo lo que el mundo puede ofrecer, Él sigue siendo suficiente. “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos”. Esa no es solamente la conclusión de Eclesiastés. Es la conclusión de una vida que realmente vale la pena vivir.
Leer: Eclesiastés 9-12, Hechos 25-26 y Proverbios 26
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