El que trabaja con diligencia
“El que labra su tierra se saciará de pan; Mas el que sigue a los vagabundos se llenará de pobreza. El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa”.
Proverbios 28:19-20
Vivimos en una generación que busca resultados rápidos. Queremos prosperar rápidamente, alcanzar nuestras metas rápidamente y recibir los resultados de nuestro esfuerzo sin tener que esperar demasiado. Pero la Palabra de Dios nos enseña repetidamente que hay un camino mejor: trabajar con diligencia, vivir con honestidad y permanecer fieles a Dios, aunque los resultados no lleguen inmediatamente.
Proverbios 28:19 dice: “El que labra su tierra se saciará de pan”. La imagen es sencilla. El hombre trabaja su tierra, siembra, espera y vuelve a trabajar. No cosecha el mismo día que siembra. Hay un proceso. Hay días de trabajo que parecen no producir resultados visibles. Pero, con el tiempo, llega la cosecha.
Así funciona muchas veces la vida. La fidelidad no siempre produce resultados rápidos, pero produce resultados firmes. Dios honra la diligencia, la integridad y la perseverancia. Esto no significa que todo trabajador fiel llegará a ser rico, pero sí significa que podemos confiar en que Dios cuidará de Sus hijos y proveerá lo que realmente necesitan conforme a Su voluntad.
La Biblia dice: “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”. También nos enseña: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor”. Nuestro trabajo no es simplemente una manera de ganar dinero; es una oportunidad de honrar a Dios. Cuando trabajamos honestamente y con excelencia, estamos sirviendo al Señor.
Piense en la historia real de José Hernández. Sus padres fueron trabajadores agrícolas migrantes y, durante su niñez, su familia viajaba por California buscando trabajo en las cosechas. José soñaba con convertirse en astronauta, pero el camino fue largo. Aplicó a la NASA una y otra vez y fue rechazado doce veces. Finalmente, a los 41 años, fue aceptado para entrenar como astronauta. Su historia es un hermoso ejemplo de perseverancia: no permitió que los años de espera ni los rechazos lo convencieran de abandonar su esfuerzo.
Quizá usted está trabajando hoy y todavía no ve los resultados que esperaba. Tal vez está criando hijos, levantando un negocio, estudiando, sirviendo en un ministerio o simplemente tratando de hacer fielmente lo que Dios le ha puesto delante. No se desanime porque la cosecha todavía no ha llegado.
Dios ve cada día de trabajo. Él conoce cada sacrificio. Él observa cada decisión de hacer lo correcto cuando nadie está mirando. Y aunque Sus bendiciones no siempre llegan rápidamente, podemos confiar en que Su fidelidad nunca falla.
No busque atajos para obtener rápidamente lo que otros han alcanzado con años de esfuerzo. No abandone su responsabilidad por perseguir promesas de éxito fácil. Siga labrando su tierra. Siga trabajando. Siga siendo fiel.
La bendición de Dios puede tardar más de lo que usted esperaba, pero nunca llegará tarde.
Leer: Proverbios 27-29; Hechos 17-18; Proverbios 22
Según Proverbios 28:13, ¿qué debe hacer la persona que encubre sus pecados para alcanzar misericordia?
