No envidie a los que hacen mal

“No te entremetas con los malignos, Ni tengas envidia de los impíos; Porque para el malo no habrá buen fin, Y la lámpara de los impíos será apagada”.

Proverbios 24:19-20


Hay momentos en los que parece que vivir para Dios es más difícil que vivir para el mundo. Usted intenta hacer lo correcto mientras observa a personas que no aman a Dios tomar decisiones que parecen traerles éxito. Ellos hacen lo que quieren y, por un tiempo, parece que todo les sale bien. Mientras tanto, usted procura caminar en obediencia, mantener sus convicciones y hacer las cosas de la manera correcta. Entonces puede surgir una pregunta peligrosa: “¿Realmente vale la pena vivir así?”


Proverbios 24:19-20 responde claramente: “No te entremetas con los malignos, Ni tengas envidia de los impíos”. Dios nos advierte que no debemos mirar la vida de quienes hacen el mal y comenzar a desear lo que ellos parecen tener. No debemos comparar nuestro camino con el suyo, porque Dios ve el final mientras nosotros solamente vemos el presente.


Piense en José y Sansón. Ambos enfrentaron una poderosa tentación sexual y tuvieron que decidir si obedecerían a Dios o seguirían sus propios deseos.


Cuando la esposa de Potifar intentó seducir a José, él pudo haber pensado en lo que podía ganar. Sin embargo, respondió: “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” José hizo lo correcto, pero aparentemente perdió. Fue acusado injustamente y terminó en la cárcel. Sin embargo, Dios estaba obrando. Años después, José estaba gobernando Egipto y pudo ver que cada prueba había sido parte del plan de Dios.


Sansón tomó un camino diferente. Una y otra vez permitió que sus deseos gobernaran sus decisiones. Por un tiempo parecía tenerlo todo, pero al final perdió su fuerza, su libertad, su vista y su dignidad.


Dos hombres. Dos caminos. Dos finales muy diferentes.


No envidie al impío por lo que tiene hoy, porque usted no conoce su mañana. No admire una vida que Dios no aprueba simplemente porque parece tener mejores resultados. El pecado siempre presenta el placer primero y esconde las consecuencias. Dios nos enseña a mirar más allá del momento presente.


Quizá hoy usted está cansado de hacer lo correcto. Tal vez ha visto a otros avanzar mientras usted espera. No permita que la aparente prosperidad de quienes viven lejos de Dios le haga dudar de la bondad de Sus caminos.


No mire solamente lo que el mundo está ganando. Mire también lo que está perdiendo.


Siga caminando. Siga obedeciendo. Siga confiando. El camino de Dios sigue siendo el mejor camino, aunque a veces sea el más difícil.


Leer: Proverbios 24-26; Hechos 15-16; Proverbios 21

Según Proverbios 25:15, ¿qué puede lograr la paciencia y qué puede quebrantar la blandura de la lengua?