Dios misericordioso
“Mas tú, Jehová, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad”
Salmos 86:15
En este salmo David menciona muchas cosas maravillosas acerca de Dios y de quién Él es. Todas las maneras en que pide que Dios se involucre en su vida dependen de la misericordia de Dios y de Su amor incondicional hacia nosotros. Cada petición de David se basa en el carácter de Jehová, no en los méritos propios del salmista.
Hace algunos años, en Aguadilla, Puerto Rico, el agente de la patrulla de carreteras Xavier Muñoz Figueroa detuvo a un conductor por hablar por teléfono celular mientras manejaba. Al acercarse para imponer la multa, encontró al hombre llorando desconsoladamente porque acababa de enterarse de que su hermano había muerto en un accidente. En lugar de aplicar la sanción que la ley exigía, el oficial mostró una gran misericordia debido a las circunstancias extremas de dolor del conductor. Se arrodilló a su lado, colocó su brazo sobre el hombro del hombre y lo consoló con palabras pausadas. Perdonó la infracción y estuvo presente en ese momento de profunda aflicción. Un testigo capturó la escena en fotos que se volvieron virales, reconociendo que el agente fue más allá de su deber estricto para responder con compasión.
Esta historia ilustra cómo la misericordia se extiende no por lo que la persona merece según una norma estricta, sino por el reconocimiento de la necesidad extrema. De manera similar, en el Salmo 86 David menciona muchas facetas maravillosas de Dios y se apoya enteramente en la misericordia abundante de Dios. No hay nada que usted pueda hacer para ser más amado por Dios; Él lo ama de todo corazón y sin reservas.
Al contemplar Su misericordia y Su amor, reconocemos que todas las buenas maneras en que Dios nos trata son para nuestro beneficio, pero no porque hayamos ganado Su favor con nuestras obras. Es un error pensar que Dios nos debe algo. Lo único que hemos ganado con nuestras propias obras es quedarnos cortos de la gloria de Dios; de ninguna manera es suficiente ni nos ayuda.
Dependemos en un cien por ciento de la misericordia de Dios, y esta es abundante. Las buenas obras son un resultado natural de una relación cercana con Dios, pero las buenas obras no crean esa relación cercana con Dios. Hoy evalúe su vida y su cercanía con Dios: ¿es evidente que usted lo sigue abierta y públicamente de manera fiel? Si no hay evidencia de buenas obras, eso es solo una manifestación de una falta de enfoque en la relación.
Enfóquese en su relación con Dios; podemos tener esa relación profunda porque Él es misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad.
Leer: Salmos 86-89; Lucas 13-14; Proverbios 30
Salmos 87:1-3 menciona un lugar con tres nombres diferentes. Específicamente ¿cuál lugar es y como se llama hoy en día?
