Considerad atentamente su antemuro

"Andad alrededor de Sion, y rodeadla; Contad sus torres. Considerad atentamente su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contéis a la generación venidera. Porque este Dios es nuestro Dios eternamente y para siempre; Él nos guiará más allá de la muerte".

Salmo 48:12-14


Imagine caminar junto a los antiguos muros de Jerusalén en tiempos del rey Ezequías. El poderoso ejército asirio amenazaba la ciudad de Dios, pero el salmista invita al pueblo: “Andad alrededor de Sion, y rodeadla; contad sus torres. Considerad atentamente su antemuro, mirad sus palacios.” Como puede ver en la imagen de los restos del Muro Ancho de Ezequías —ese muro de más de siete metros de espesor construido a toda prisa—, las torres y fortificaciones no eran solo obras humanas. Eran testigos del cuidado providencial de Dios que fortaleció las defensas de Su pueblo.


Después de que el Señor derrotara milagrosamente al invasor, aquellos muros y torres intactos se convirtieron en lecciones vivas. El propósito de la invitación divina era claro: “Para que lo contéis a la generación venidera”. Cada torre firme y cada sección del antemuro contaba una historia que los padres debían transmitir a sus hijos. No era mera historia; era el relato del Dios que había sido refugio cuando todo parecía perdido.


Hoy la invitación permanece. Aunque ya no andamos los muros de piedra de la Sion antigua, usted puede recorrer en su memoria las “torres” y “antemuros” espirituales que Dios ha levantado en su vida. Recuerde aquellos momentos en que Él lo libró, proveyó o guió de manera evidente. Esas evidencias siguen en pie como prueba de Su fidelidad.


El salmo no termina en los muros de piedra. Declara con gozo: “Porque este Dios es nuestro Dios eternamente y para siempre; Él nos guiará más allá de la muerte”. El mismo Dios que protegió a Sion es nuestro Dios hoy y lo será por toda la eternidad. Él no solo defiende; guía con amor a Sus hijos en cada etapa de la vida y los sostiene incluso al cruzar la muerte hacia la vida eterna con Él.


Por eso, el llamado es claro y práctico. Dedique tiempo a contemplar las evidencias del cuidado de Dios en su historia personal y familiar. Luego, cuéntelo intencionalmente. Siéntese con sus hijos, nietos o con los otros jóvenes de la iglesia y compártales cómo Dios ha sido su torre fuerte y su guía fiel. 


En medio de las amenazas y presiones de nuestro tiempo, las nuevas generaciones necesitan oír de su boca que el Dios de Sion sigue siendo el mismo.


Cuando usted transmite ese legado de fe, no solo comparte recuerdos; edifica confianza en el Dios eterno. Porque el Señor que guió a Su pueblo antiguo sigue guiando a los suyos hoy, y lo hará más allá de la muerte, hasta el día en que le veamos cara a cara en la Sion celestial.


Leer: Salmos 46-50; Marcos 13-14; Proverbios 22

¿Quienes fueron los “hijos de Coré” que escribieron estos salmos? Posiblemente necesitan usar recursos fuera de la Biblia para estudiar eso.