Cuando las tinieblas no nos dejan entender
Muéstranos qué le hemos de decir; Porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas.
JOB 37:19
Hay momentos en la vida en los que nos sentimos exactamente como describe este versículo. Las pruebas llegan sin explicación, las respuestas parecen tardar y la confusión llena nuestra mente. Queremos entender lo que Dios está haciendo, pero cuanto más tratamos de encontrar una explicación, más conscientes nos volvemos de nuestras limitaciones.
En Job 37, Eliú dirige la atención de Job hacia la grandeza de Dios. Le habla del trueno, del relámpago, de la lluvia, de las nubes y del viento. Cada fenómeno de la naturaleza es presentado como una evidencia del poder y la sabiduría del Señor. El mensaje es sencillo: si el ser humano no puede comprender plenamente las obras visibles de Dios en la creación, mucho menos podrá comprender todos Sus propósitos eternos.
Cuando Eliú dice: “No podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas”, está reconociendo la incapacidad humana para entenderlo todo. Las tinieblas representan nuestra perspectiva limitada. Vemos solo una pequeña parte de la historia mientras Dios contempla el cuadro completo. Muchas veces queremos que Dios nos explique cada detalle de lo que está permitiendo en nuestras vidas. Queremos saber por qué llegó la enfermedad, por qué se cerró una puerta, por qué una oración aún no ha sido respondida o por qué una prueba se ha prolongado tanto. Sin embargo, Dios no siempre nos da explicaciones; frecuentemente nos ofrece algo mejor: la seguridad de Su presencia y la confianza en Su carácter.
La lluvia cae porque Él la envía. Los vientos soplan bajo Su autoridad. Las nubes se mueven según Su dirección. Nada escapa a Su control. Si Dios gobierna con perfecta sabiduría las fuerzas inmensas de la naturaleza, también gobierna con perfecta sabiduría las circunstancias de nuestra vida, incluso aquellas que no entendemos.
El capítulo termina recordándonos que Dios es grande en poder, justicia y rectitud. Él nunca se equivoca. Nunca actúa injustamente. Nunca pierde el control. Lo que hoy parece una nube oscura puede estar formando parte de una obra que solo comprenderemos más adelante, o quizá hasta la eternidad.
La fe madura no consiste en tener todas las respuestas. Consiste en confiar en Dios cuando las respuestas no llegan. Job aprendería que conocer más profundamente a Dios era más importante que recibir una explicación completa de su sufrimiento.
Cuando las tinieblas de la incertidumbre nublen su mente y no pueda ordenar sus pensamientos, recuerde que su seguridad no depende de comprenderlo todo, sino de saber quién tiene el control de todo. El Dios que dirige las tormentas también dirige cada detalle de nuestra vida.
Leer: Job 35-37, Mateo 14-16 y Proverbios 11
Pregunta: Según Eliú, ¿qué le sucedería al hombre que intentara hablar y contender con Dios?
