De la A a la Z
"Grandes son las obras de Jehová,
Buscadas de todos los que las quieren".
Salmo 111:2
A simple vista, el Salmo 111 parece ser otro hermoso cántico de alabanza. Sin embargo, en el idioma hebreo es una verdadera obra de arte. El Espíritu Santo inspiró al salmista a escribir este salmo utilizando un acróstico alfabético. Cada línea comienza con una letra consecutiva del alfabeto hebreo, desde la primera letra, Alef, hasta la última, Tav.
¿Por qué hacerlo así? Para el pueblo hebreo, el alfabeto representaba totalidad. Sería parecido a decir en español: "de la A a la Z". Es como si el salmista hubiera recorrido todo el alfabeto buscando palabras para describir a Dios y, al terminar, hubiera descubierto que aún no eran suficientes. Desde la primera letra hasta la última, Él es digno de toda alabanza. Ningún idioma posee suficientes palabras para expresar completamente Su grandeza.
Y al leer el salmo, entendemos por qué. Dios es glorioso en Sus obras. Él es misericordioso y clemente. Él provee para quienes le temen. Recuerda para siempre Su pacto. Sus obras son verdad y justicia. Sus mandamientos son firmes. Él envió redención a Su pueblo. Santo y temible es Su nombre. ¡Qué Dios tan maravilloso tenemos!
Pero la belleza no termina allí. El Salmo 112 también está escrito siguiendo exactamente el mismo patrón del alfabeto hebreo. Sin embargo, ahora el tema cambia. Mientras el Salmo 111 describe al Dios digno de toda alabanza, el Salmo 112 describe a la persona que teme a ese Dios. Primero contemplamos al Señor; después contemplamos la vida de quien camina con Él. No es casualidad. La vida del creyente siempre será el reflejo del Dios que adora. Cuanto más conocemos Su carácter, más aprendemos a confiar en Él y a vivir de una manera que le honre.
Por eso uno de los versículos más hermosos del Salmo 112 dice: "No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová". Observe que el salmista no dice que nunca llegarán malas noticias. Todos recibimos llamadas inesperadas, diagnósticos difíciles, pérdidas, decepciones o pruebas que jamás habríamos escogido. La diferencia no está en la ausencia de dificultades; la diferencia está en la firmeza del corazón.
¿Por qué puede permanecer firme? Porque el Dios del Salmo 111 sigue gobernando el universo. El Dios cuyas obras son perfectas, cuyos propósitos nunca fallan, cuya fidelidad permanece para siempre y cuyos caminos son justos también sostiene la vida de Sus hijos. Él nunca pierde el control. Nunca llega tarde. Nunca deja de cumplir Sus promesas.
Cuando conocemos verdaderamente al Dios del Salmo 111, podemos vivir como el creyente del Salmo 112. Nuestro corazón deja de estar gobernado por las circunstancias y comienza a ser gobernado por la confianza. La paz no nace de saber lo que ocurrirá mañana, sino de conocer al Dios que ya está allí.
Quizá hoy haya incertidumbre en su vida. Tal vez el futuro parezca confuso o alguna noticia le haya robado la paz. Recuerde quién es su Dios. Desde la "A" hasta la "Z", desde el principio hasta el fin, Él sigue siendo digno de confianza. Sus obras continúan siendo maravillosas, Su carácter permanece inmutable y Su gobierno jamás será amenazado.
Que hoy su corazón permanezca firme, confiando en Jehová. Cuando conocemos al Dios que merece toda la alabanza, aprendemos también a descansar plenamente en Él. Y aunque las noticias de este mundo cambien constantemente, el Dios del Salmo 111 jamás cambia. Él sigue siendo el mismo Señor digno de alabanza, desde la primera letra hasta la última.
Leer: Salmos 108–114, Lucas 23–24 y Proverbios 5
¿Qué cuatro características menciona el Salmo 111 acerca de las obras de Jehová?
