Haciendo lo correcto a nuestros propios ojos
“En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía”.
Jueces 21:25
Esta frase (o algo muy similar) aparece exactamente cuatro veces en el libro de Jueces: en Jueces 17:6, 18:1, 19:1 y 21:25. Es como un estribillo que el Espíritu Santo repite para que no lo olvidemos: cuando no hay un rey (es decir, cuando no se reconoce la autoridad de Dios sobre la vida), cada persona termina haciendo “lo que bien le parece”. El resultado siempre es el mismo: caos, violencia, idolatría y sufrimiento.
El libro de Jueces es un espejo incómodo de nuestra propia tendencia humana. En lugar de seguir las instrucciones claras de Dios, se tiene la tendencia a “mejorar” Su plan. Se piensa: “Dios dijo esto, pero yo lo haré a mi manera… seguro que sale mejor”. Y ahí es donde empiezan los problemas graves.
En la mañana del 9 de noviembre de 1979, en el centro de comando de NORAD (North American Aerospace Defense Command), dentro de la montaña Cheyenne en Colorado, un oficial cargó por error una cinta de entrenamiento (un escenario de guerra simulada) en el sistema informático operativo que controlaba las alertas de misiles nucleares.
De repente, las pantallas mostraron que la Unión Soviética había lanzado aproximadamente 250 misiles balísticos intercontinentales contra Estados Unidos. Minutos después, el número subió a más de 2,200 misiles en un ataque a gran escala.
El error se transmitió rápidamente a otros centros de mando: el Pentágono, el Strategic Air Command y el Alternate National Military Command Center. Se activaron protocolos de emergencia: bombarderos nucleares fueron puestos en alerta máxima y sus tripulaciones corrieron a los aviones. El asesor de seguridad nacional, Zbigniew Brzezinski, fue despertado con llamadas urgentes. En la segunda llamada le informaron que se trataba de un ataque masivo. Sabía que el presidente Jimmy Carter tendría solo entre 3 y 7 minutos para decidir si ordenar un contraataque nuclear.
Afortunadamente, otros sistemas independientes (satélites y radares como PAVE PAWS) no detectaban ningún lanzamiento real. En menos de seis minutos, el personal de NORAD identificó la falsa alarma gracias a las redundancias y verificaciones cruzadas del sistema.
El mundo estuvo a punto de una catástrofe nuclear por un simple error humano: no seguir estrictamente el protocolo que separaba los datos de prueba de los datos operativos reales. Un “pequeño descuido” —cargar la cinta equivocada en la máquina equivocada— casi desata el fin de la civilización tal como la conocemos. Después de este incidente (y otros similares en 1979-1980), NORAD implementó mejoras importantes, como separar físicamente las instalaciones de prueba de las operativas, para evitar que algo así volviera a ocurrir.
Lo mismo ocurre en nuestra vida espiritual. Dios nos ha dado Su Palabra como el manual perfecto. Cada vez que se dice:
• “La Biblia dice que perdone, pero yo voy a guardar un poquito de rencor…”
• “Dios dice que sea generoso, pero yo voy a gastar primero en mí…”
• “La Palabra es clara en este tema, pero en mi caso es diferente…”
…se está haciendo exactamente lo que Israel hacía en Jueces: “cada uno hacía lo que bien le parecía”. Y el resultado es siempre el mismo: problemas, dolor, confusión y distancia de Dios.
Hoy el Señor llama a volver a la obediencia sencilla y humilde. No se trata de mejorar Su plan… se trata de seguirlo con todo el corazón. Cuando se reconoce a Jesús como Rey y Señor, se deja de vivir “a nuestro propio parecer” y se empieza a vivir bajo Su perfecta dirección.
Pregúntese hoy: ¿En qué área de mi vida estoy intentando “mejorar” el plan de Dios en vez de obedecerlo exactamente como Él lo dijo? Que este día se camine bajo la autoridad de su Rey. No se intente mejorar Su plan…solo sígalo fielmente.
Video de hoy: https://youtu.be/12cwZWvrYFQ
Leer: Jueces 19-21; Salmos 113-114; Proverbios 25
¿Por cuántos días visitaron al suegro en capítulo 19?
