Cuando no nos damos cuenta
“Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová se había apartado de él”.
Jueces 16:20
Esta puede ser una de las declaraciones más tristes en toda la Biblia. Sansón no se dio cuenta de que Jehová se había apartado de él. Él se levantó confiado, creyendo que todo seguiría igual, que su fuerza estaría allí como siempre. Pero el Señor ya no estaba con él.
¿Cuántas veces en la vida hemos pasado un día entero sin depender de Dios? Es tan fácil acostumbrarnos a lo que podemos lograr con nuestra propia fuerza y olvidar de dónde proviene realmente nuestra fortaleza. Nos habituamos tanto a que Dios haga cosas maravillosas en y a través de nuestras vidas que llegamos a pensar que somos nosotros quienes las hacemos. Olvidamos que es Él quien nos capacita, quien obra milagros y quien nos sostiene cada paso del camino.
La historia de Sansón es la historia de un hombre que perdió el camino. A él se le dieron oportunidades increíbles para hacer grandes cosas y ayudar a su nación. Sin embargo, Sansón se volvió egoísta y se alejó de Dios. Caminó por la vida confiando en sí mismo, y al final, cuando más lo necesitó, descubrió que el poder divino ya no estaba allí. Su fuerza no era suya; era un regalo de Jehová, y cuando Él se apartó, todo se derrumbó.
Hay tantas cosas en la vida de las que podemos prescindir sin problema. Podemos vivir sin lujos, sin comodidades y hasta sin ciertas personas o circunstancias. Pero nunca, jamás, nos sintamos cómodos viviendo sin el poder de Dios en nuestras vidas. Depender de Él no es una opción adicional; es la única manera de caminar en victoria, en propósito y en la plenitud que solo Él puede dar.
En la rutina diaria es sencillo caer en la autosuficiencia. Nos levantamos, resolvemos problemas y creemos que todo depende de nuestro esfuerzo. Pero cuando olvidamos clamar a Dios, cuando dejamos de buscar Su rostro cada mañana, corremos el riesgo de repetir el error de Sansón. Dios es la fuente de toda nuestra fuerza. Sin Él, nuestras capacidades son limitadas. Con Él, podemos enfrentar cualquier gigante y derribar cualquier fortaleza.
Usted, que lee estas líneas, tiene también una misión divina. No permita que el orgullo o la autosuficiencia lo separen del Señor. Que nunca sea como Sansón, que un día se levante y no sepa que Dios se ha apartado. Que su vida sea una constante dependencia de Jehová, para que Su poder fluya siempre a través de usted y usted viva cada día consciente de que sin Él nada puede hacer, pero con Él todo es posible.
Examine su corazón hoy. ¿Está dependiendo plenamente de Jehová, o ha caído en la rutina de su propia fuerza? Decida ahora no dar ni un paso sin Su presencia. Que el poder de Dios sea lo indispensable en su vida, porque hay muchas cosas que podemos dejar atrás, pero nunca Su fuerza.
Leer: Jueces 16-18; Salmos 111-112; Proverbios 24
¿Por qué el poder de Sansón estaba vinculado con su pelo? ¿Qué sería el significado más cerca a las raíces allí?
