Por fe en tierras lejanas
“Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová”.
Salmos 119:1
La vida de la familia Nibbe es un ejemplo claro de lo que significa vivir por fe, obedeciendo a Dios paso a paso, aun cuando el camino no es fácil ni cómodo. Brian Nibbe creció en un hogar cristiano en el campo misionero en Rumania, adonde su familia se trasladó cuando él tenía apenas seis años. Desde temprana edad, escuchó el Evangelio y fue salvo, y con el tiempo Dios puso en su corazón un llamado claro al ministerio a tiempo completo, específicamente con una carga de regresar a Rumania y alcanzar a las mismas personas entre las cuales había crecido.
Al regresar a los Estados Unidos para prepararse en el seminario bíblico, Dios no solo afirmó su llamado, sino que también dirigió sus pasos al conocer a Areezoo, quien es de trasfondo iraní. Ella fue salva a los 18 años, siendo la primera creyente en su familia, y desde entonces Dios formó en ella un corazón dispuesto para servirle. Mientras estudiaba en West Coast Baptist College, Dios ya estaba obrando en su vida, preparándola para una obra que trascendería culturas, idiomas y fronteras. Después de casarse, ambos unieron sus vidas y su llamado en un mismo propósito: servir a Dios donde Él los enviara.
En 2017, los Nibbe regresaron a Rumania como misioneros. Inicialmente sirvieron en Cluj junto a los padres de Brian, pero con el tiempo Dios los guió a dar otro paso de fe hacia Timişoara. Allí, en un nuevo contexto, comenzaron a trabajar junto a otros misioneros, viendo cómo Dios abría puertas inesperadas para el Evangelio.
Uno de los aspectos más impactantes de su ministerio ha sido su respuesta a la crisis causada por la guerra en Ucrania. Mientras muchos ven peligro, los Nibbe han visto oportunidad. Dios ha traído a personas desplazadas directamente a su alcance, y ahora ministran a una congregación diversa donde se predica la Palabra en varios idiomas, incluyendo inglés, rumano, alemán y ruso. Lo que parece caos en el mundo, Dios lo ha usado como plataforma para Su obra.
Junto a sus tres hijos —Eliorah, Zion y Ezra— sirven como familia, demostrando que el ministerio no es solo una tarea, sino un estilo de vida. Su testimonio nos recuerda que la fidelidad a Dios no siempre nos lleva a lugares fáciles, pero sí a lugares donde Su gracia es evidente.
Al contemplar su ejemplo, somos invitados a detenernos y ver la mano de Dios obrando en cada detalle. Contemplar no es solo observar, sino reconocer cómo Dios dirige, provee y transforma vidas en medio de circunstancias inesperadas. A veces queremos entender todo el plan antes de obedecer, pero Dios nos llama primero a confiar y luego a ver.
Hoy, tome un momento para contemplar lo que Dios ya está haciendo en su vida. Tal vez no lo esté llamando a otro país, pero sí le está mostrando oportunidades para obedecerle. Mire con atención, reconozca Su obra y responda con fe. Porque cuando se aprende a contemplar la obra de Dios, el corazón se llena de confianza para seguirle sin reservas.
Leer: 1 Samuel 4-8; Salmos 119:1-32; Proverbios 28
Después de que el arca fue devuelta en 1 Samuel 6, ¿por qué Israel no experimentó un avivamiento inmediato y completo, y qué tuvo que suceder en 1 Samuel 7:3–6 antes de que Dios les diera victoria?
