La canción que escogemos cantar
“Escuchad, cielos, y hablaré;
Y oiga la tierra los dichos de mi boca”.
Deuteronomio 32:1
Deuteronomio 32 presenta uno de los momentos más interesantes en la vida de Moisés: Dios le manda escribir una canción. No es un sermón ni un discurso; es un canto que el pueblo debía aprender y recordar. Dios sabía que la música tiene una manera especial de grabar verdades en el corazón.
Esto no era algo extraño para Moisés. Él no solo fue un líder y profeta; también fue un músico. Después de cruzar el Mar Rojo, Moisés cantó al Señor en Éxodo 15. Su hermana María también dirigió al pueblo con música y panderos. A lo largo de la Escritura encontramos que Moisés escribió varios cánticos y salmos. La música era una forma natural para él de expresar lo que Dios había hecho.
Pero lo más importante de una canción no es el instrumento ni la melodía; es el tema. ¿De qué trató la canción de Moisés? El tema es claro desde los primeros versículos: Dios es grande.
“Él es la Roca, cuya obra es perfecta,
Porque todos Sus caminos son rectitud;
Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en Él;
Es justo y recto”.
Deuteronomio 32:4
Moisés no centra su canción en sí mismo. Después de cuarenta años guiando a un pueblo difícil, habría tenido muchas razones humanas para hacerlo. Podría haber escrito sobre el cansancio del desierto, las constantes quejas del pueblo o incluso sobre la tristeza de saber que no entraría en la tierra prometida. Pero Moisés no escribe una canción amarga. No escribe acerca de lo injusta que fue su situación. No escribe acerca de lo difíciles que fueron las personas. No escribe acerca de lo que él perdió.
Moisés mantiene el enfoque donde siempre debe estar: en Dios. Exalta Su grandeza. Declara Su fidelidad. Recuerda Sus obras. Afirma que Dios es justo en todo lo que hace.
A lo largo de la historia, muchos creyentes han hecho lo mismo. Por ejemplo, Horatio Spafford escribió el himno “Tengo paz” después de perder a sus cuatro hijas en un naufragio en el océano Atlántico. En medio de un dolor profundo, su canción no fue una queja contra Dios, sino una declaración de confianza: “Está bien con mi alma”.
De igual manera, Fanny Crosby, quien quedó ciega cuando era bebé, escribió más de ocho mil himnos cristianos. En lugar de enfocarse en su dificultad, escribió canciones llenas de gratitud y fe, como “Grato certeza”, exaltando la fidelidad del Señor a lo largo de su vida.
Eso nos lleva a una pregunta muy personal: si su vida fuera una canción, ¿de qué hablaría? Cuando usted mira hacia atrás en su historia —los años vividos, las pruebas atravesadas, las bendiciones recibidas—, ¿cuál sería el tema principal?
Muchos podrían escribir canciones llenas de quejas, frustraciones o heridas. Pero cuando uno se detiene a reflexionar con un corazón sincero, algo se vuelve evidente: Dios ha sido bueno. Él ha sostenido en momentos de debilidad. Ha provisto cuando parecía imposible. Ha guiado cuando no sabíamos qué camino tomar. Ha mostrado misericordia incluso cuando no la merecíamos.
Si tomara tiempo hoy para escribir la canción de su vida, descubriría que, por encima de todo, hay una verdad que sobresale: Dios ha sido fiel. Quizá hoy no esté escribiendo música, pero sí está escribiendo la historia de su vida. Que el tema de esa historia sea el mismo que Moisés eligió cantar: La grandeza y la fidelidad de Dios.
Leer: Deuteronomio 32-34; Salmo 91, Proverbios 10
¿Qué ave usa Dios como ilustración para describir cómo Él cuidó y guió a Israel?
