Ayudar a otros sin que lo pidan
Deuteronomio 22:1–2
Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano. Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque, y se lo devolverás.
Lo que Dios está dejando aquí como una ley es de ayudar a otros, que en este caso, ni siquiera saben que necesitan ayuda. Su animal se ha escapado y se ha perdido, pero ellos aun no han pedido ayuda en traerlo. Debemos estar dispuestos de ayudar a otros solo porque necesitan la ayuda, sin ningún tipo de compensación. Si la persona no sabía a quien devolver el animal, tocaba cuidarlo bien con su propio gasto, otra vez sin recompensa del dueño, pero Dios siempre cuida de estas cosas porque Él mandó a hacerlo así.
El 28 de julio de 2018, Joseph Blankson, un hombre nigeriano de 36 años y padre de dos hijos de Port Harcourt, Nigeria, estaba en un bote de pasajeros con otras 24 personas, incluidas sus hermanas, viajando por un río en el estado de Rivers. El bote chocó con un objeto, probablemente un tronco o escombros, y se volcó. Blankson, un nadador fuerte con una reputación de valentía en el agua, no dudó en ayudar. Mientras los pasajeros luchaban en las fuertes corrientes, se lanzó al agua y comenzó a rescatar a las personas una por una. Testigos y reportes policiales confirman que rescató él solo a trece personas, nadando de ida y vuelta a través del río turbio y agitado. Exhausto pero decidido, volvió por un decimocuarto intento de rescate. Trágicamente, en este esfuerzo final, Blankson sucumbió al agotamiento y se ahogó, siendo la única víctima fatal del incidente.
Su esposa, Mercy, compartió después que él había ido a su pueblo ese día tras el trabajo, y que ella no pudo contactarlo, enterándose de su heroísmo y muerte más tarde. La policía del estado de Rivers confirmó la causa del accidente y las acciones extraordinarias de Blankson, señalando que otros operadores de botes cercanos eventualmente ayudaron a salvar a los pasajeros restantes después de que él no pudo continuar. Su historia ganó atención internacional, y muchos lo elogiaron como un héroe que sacrificó su vida por extraños y familiares por igual.
Aunque nosotros no debemos necesariamente dar nuestras vidas para ayudar a otros, debemos estar dispuestos de tener inconvenientes en nuestras vidas si de alguna manera ayudan a las otras personas en nuestro alrededor. De ser amable no cuesta mucho, y vale muchísimo.
Sea una persona buscando el bien para los que están a su alrededor sin esperar recompensa de ellos.
Video de hoy: https://youtu.be/RQTAgGAOQos
Leer: Deuteronomio 21-23, Proverbios 18
¿Cual es la lógica por el asunto de la aves y sus huevos mencionado en Deuteronomio 22?